viernes, 8 de febrero de 2013


LA COMPRA DE LA ERMITA DE SANZ O SANÇ EN en 1985

Francisco Amillo Alegre


Tal como expliqué en el capítulo 13 de mi libro “Historia de Benidorm” la ermita de Sanz (Sanç en valenciano) está dedicada a San Antonio Abad y ha tenido una gran importancia en la vida religiosa y social de Benidorm.

Desde tiempo inmemorial se ha celebrado en ella el culto religioso de domingos y festivos para las personas de estas partidas rurales de l’Almafrà, antiguamente muy alejadas del casco urbano de Benidorm.


Hay en la actualidad una serie de actos, algunos con una larga historia, que siguen manteniendo viva la importancia social de esta zona. Destacan:
-       La cabalgata de los Reyes Magos la víspera del día de Reyes, en enero.
-       La festividad de San Antonio Abad, con bendición de animales de trabajo antiguamente y domésticos en la actualidad. Celebrada el 17 de enero es, junto con las Fiestas Mayores Patronales, la más antigua de la localidad.
-       La fiesta de San Isidro Labrador, en mayo, con una romería con abundantes elementos de época (indumentarias, carros, animales, etc.)
-       La Festa del Roser, entre el 10 de octubre y el 2 de noviembre, tradicionalmente la fiesta de los jóvenes solteros.




 Ermita de Sanz. Campana fundida en 1902 para el nuevo campanario, refundida en 1969 y restaurada en 2002

Además la Casa del Labrador, el salón de actos y el bar permiten a lo largo de todo el año una intensa vida laboral, de reuniones y de ocio que mantienen vivo el lugar. La vida rural en la actualidad está muy mermada en Benidorm y si en algún sitio se conserva es precisamente alrededor de esta ermita, en las partidas de Sanz, Almafrà, Cabut, la Lloma, la Foia Manera, etc. Es una zona que antiguamente se denominaba l’Alfàs de Benidorm o l’Alfàs de Baix y que había sido repoblada en el siglo XVII gracias al Reg Major y sus brazales, entre los que destacaba el de Sanz.

La ermita había sido fundada hacia 1740 por Tomás Sanz, procurador general de los señoríos de Polop y Benidorm. De este personaje tomaron nombre la ermita y la partida rural que la rodea.

Los vecinos siempre se sintieron obligados a su mantenimiento porque sentían que era una parte importante de vida. Así sabemos que hacia 1901 se construyó el campanario de la ermita con donativos públicos. Tras la guerra civil de 1936-39, durante la cual se quemó el crucifijo del altar mayor, la familia Domansqui donó el actual. Hacia 1955 se derribó el viejo edificio de la ermita, que amenazaba ruina, y se construyó el actual. Poco después, hacia 1980, se añadió el porche actual con aportaciones vecinales. El tejado era plano y hacia 1990 se puso la cubierta a dos aguas con lo que fue preciso dar más altura al campanario.


En esta fotografía se aprecian las dos reformas de 1990. La cubierta a dos aguas  mejoraba la cubierta plana anterior. Pero su incremento de altura provocaba un efecto antiestético en el campanario, que resultaba demasiado bajo. Por eso se construyó el cuerpo superior cubierto con tejas azules y un pequeño remate prismático que a su vez remata en una cruz.


La ermita se mantuvo como propiedad particular durante varios siglos. En el siglo XX había pertenecido a la familia Agulló de Benidorm que la vendió a la familia Ripoll de Altea. Pero esta situación cambió en 1985 ya que en dicho año la diócesis de Orihuela-Alicante adquirió la ermita y un pequeño terreno colindante para futuras ampliaciones y el ayuntamiento de Benidorm adquirió el resto. En total fueron 4.431 m2 los que dejaron de ser propiedad particular.

El proceso se había iniciado pocos años antes en 1983, en una reunión de la Asociación de vecinos “Benidorm Horta”. La asociación estaba presidida en aquel entonces por José Ripoll Soler. A propuesta de Jaume Climent Such, que se había enterado de que estaba a la venta, se debatió la posibilidad de comprar los terrenos y casa a la familia Ripoll-Rodrigo de Altea. Corrió el rumor (luego se supo que infundado) de que había dos personas interesadas en la compra: un verdulero que quería comprar la propiedad para montar invernaderos y un alemán que quería vallar todo el recinto. En ambos casos el pueblo perdería el acceso a un espacio que durante muchas generaciones había sido el centro espiritual y social de toda esta zona. Eso fue un acicate para la participación de los vecinos en el proyecto de compra.

Los propietarios de la ermita eran cinco hermanos y aceptaron venderla a la asociación “Benidorm Horta” dándole el plazo de un año para que reuniese los cinco millones de pesetas que pedían. Los asociados decidieron formar una comisión integrada por José Ripoll Soler, Jaume Climent Such, Joan Galiana Cortés, Hilario Pérez Sales, Pedro Juan Martínez Ripoll y Manuel Llorca Llorca.

Los miembros de la asociación comenzaron a pedir donativos a los vecinos, pero pasados unos meses los fondos recolectados eran insuficientes. Por eso decidieron visitar comercios y hoteles que tuviesen alguna relación con la Huerta o la ermita y así se recaudaron tres millones de pesetas. Se había abierto una cuenta en la Caja de Ahorros de Alicante y Murcia (CAM, actualmente Sabadell-CAM) para depositar todos los donativos.

La cantidad recogida aún no era suficiente pero la comisión negoció con el obispado y el ayuntamiento y estas instituciones estuvieron dispuestas a colaborar. Fue objeto de intenso debate quien tendría la propiedad de la ermita, casa y terrenos. Se habló del Ayuntamiento de Benidorm, del obispado de Orihuela-Alicante o de una sociedad de vecinos.

El 27 de marzo de 1985 la Corporación Municipal en Pleno del ayuntamiento de Benidorm aceptó la moción formulada por el Concejal Delegado de Festejos Nicolás Pagés Baldó para la adquisición de dichas propiedades.


Según se indica en el acta de dicha sesión  “La Ermita de San Antonio Abad, sita en la Partida de Sanz, constituye uno de los entornos más característicos de Benidorm, donde tradicionalmente, aparte de las festividades propias de su Santo Patrón, se viene utilizando como zona de esparcimiento y recreo del vecindario. Conscientes de ello, y en el deseo de potenciar este paraje, el vecindario, apoyado totalmente por esta Concejalía, ha llevado a cabo gestiones para conseguir una ampliación del terreno y una racional utilización del mismo.
Esta utilización se representa gráficamente en el plano adjunto, según el cual aparecen las siguientes zonas:
Zona A.- Superficie 1005 metros cuadrados que se destina a plaza pública.
Zona B.- 560 metros cuadrados se destina a usos culturales, pudiéndose instalar en un futuro en la misma, un aula de cultura, con biblioteca y un Hogar Recreativo.
Zona C.- Expansión de la iglesia y propiedad de la misma, y
Zona D.- Con destino a parque público y deportivo 1.905 metros cuadrados.
Los terrenos serían adquiridos por el Ayuntamiento con el compromiso de destinarlos a la finalidad indicada, si bien el importe de los mismos se satisfará de la siguiente forma.
El importe total fijado en negociaciones realizadas por el vecindario con los propietarios de los terrenos, y que asciende a 5.000.000 de pesetas, abonarán los vecinos, según relación individualizada 3.000.000,- de pesetas; y el resto hasta completar el precio total, o sea 2.000.000.- de pesetas, lo aportará el Ayuntamiento de Benidorm.

Plano realizado por los Servicios Técnicos del ayuntamiento de Benidorm de acuerdo con la comisión de vecinos que gestionó la compra de la ermita.

Parecía que el Ayuntamiento iba a ser el único propietario pero finalmente no fue así. La comisión de vecinos había negociado con el párroco de Nuestra Señora del Carmen de Benidorm, Juan Andrés Rodríguez  Serrano y gracias a sus gestiones el obispado estaba dispuesto a participar en la compra. Afirmaba que la ermita de San Antonio Abad, popularmente de Sanz, era de su propiedad y estaba dispuesta a pagar 1.000.000 de pts por la parcela que el ayuntamiento había catalogado como Zona C. Tenía 1.069 m2 e incluía la ermita y el terreno que se destinaba a ampliación de la ermita “y erección en su caso, de futura parroquia”.

El día 18 de noviembre el obispado autorizaba a Juan Andrés Rodríguez Serrano para que firmara la escritura de compraventa en nombre del obispado solicitando “la exención de los impuestos por Transmisiones y Actos Jurídicos Documentados según los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado Español.”
La comisión, que había recaudado 3.000.000 de pts., sólo tendría que pagar 2.000.000 debido a esta decisión del Obispado.

La escritura se firmó al día siguiente, 19 de noviembre, ante el notario de Benidorm José Luís Ruiz Mesa.
Los vendedores eran Ana María Ripoll Rodrigo, Pedro Ripoll Rodrigo e Isabel Ripoll Rodrigo, los tres vecinos de Aleta. También vendían Joseph Ripoll de nacionalidad francesa y residente en Montavy (departamento de Hérault) y Betrix Ripoll, también de nacionalidad francesa y residente en Les Ponts de Ce (departamento de Maine y Loira). Estos dos últimos estaban representados por Pedro-Emilio Pérez Ripoll, vecino de Altea.


Por parte del ayuntamiento de Benidorm intervenían su alcalde Manuel Catalán Chana y su secretario José-María Delgado Viyao. Ya hemos visto que por parte del obispado intervenía Juan Rodríguez Serrano.

Según la escritura de compraventa la propiedad que vendían los hermanos Ripoll-Rodrigo se desglosaba de la siguiente manera:

  • Terreno de regadío de 1.069  m2 valorado en  1.000.000 pts.
  • Terreno de regadío de 3.000  m2 valorado en  2.931.610 pts.
  • Casa para vivienda con aljibe y era  de 400  m2 valorada en 1.000.000 pts
  • Patio, anteriormente casa, de 62  m2 y 68.390 m2
 En total la propiedad medía 4.431 m2 y se vendió por 5.000.000 pts.

La asociación “Benidorm Horta” tenía que decidir qué hacer con el 1.000.000 de pts sobrantes. Se aprobó realizar una reforma de la ermita: ensanche de la sacristía, construcción de vestidor y modernización del aseo.

Jaume Climent conserva los resguardos de los recibos en los que se indica el nombre de cada vecino que hizo alguna aportación y su cuantía.

El paso del tiempo se ha encargado de demostrar que esta iniciativa vecinal, secundada posteriormente por las autoridades, fue tremendamente acertada a juzgar por sus consecuencias. El uso totalmente público de estas instalaciones las ha dinamizado y revitalizado. Se ha reconstruido la casa, se han asfaltado los accesos y parcela, se ha ampliado el camino de entrada, se han puesto aceras, faroles y arbolado… En resumen se ha creado un espacio social y recreativo, complemento del religioso, que ha enriquecido sobremanera la vida y el patrimonio cultural de Benidorm. Y todo eso gracias a la asociación de vecinos, a la comisión que formaron y a la colaboración de muchos ciudadanos. Todo un ejemplo a seguir. 

2 comentarios:

  1. Hola, estic molt content que hàgeu decidit posar a l'abast de tots la nostra història. La meua enhorabona pel llibre, que encara no he acabat.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gràcies per l'enhorabona. És un llibre una mica llarg, però com pots comprobar en este BLOG encara queden moltíssimes coses per contar de la Història de Benidorm i eixe és l'objectiu d'HISTOBENIDORM.

      Eliminar