lunes, 25 de febrero de 2013


LOS ORÍGENES DE LA HIDROELECTRICIDAD EN BENIDORM Y LA MARINA BAJA.


Francisco Amillo Alegre


Actualmente, el consumo de energía eléctrica es algo inherente a nuestra forma de vida. El Benidorm actual, sin energía eléctrica, no podría desempeñar ninguna de sus actividades básicas: turismo, servicios, industria, etc. Pero no siempre ha sido así: la electrificación de Benidorm cumplirá pronto los ciento diez años. 
Inicialmente, se aprovecharon los molinos harineros movidos con energía hidráulica, adaptándolos a la producción de hidroelectricidad. A causa de la escasa producción que esta tecnología permitía, la finalidad de la electricidad era exclusivamente la iluminación, por lo que se denominaba, y aún se denomina popularmente “la luz” a la electricidad doméstica. 
Posteriormente, durante la década de 1930, es complementaría la producción hidroeléctrica, claramente insuficiente, con la producida por generadores de gasoil. A partir de la década de 1940, con la actuación de Hidroeléctrica Española, finalizaría la fase inicial de electrificación con producción propia y se iniciaría la que podríamos denominar fase moderna, con importación de electricidad de otras zonas con más capacidad de generación.



La electrificación de la comarca comenzó a principios del siglo XX. Se aprovechó la complicada orografía de la zona para crear los saltos de agua necesarios para mover los alternadores o dínamos y producir hidroelectricidad. La tecnología era en aquellos momentos muy imperfecta y la electricidad sólo podía utilizarse para el alumbrado, tanto público como privado. 

Esquema de la adaptación de los molinos harineros a la producción de hidroelectricidad. (Rafael Ferrando)

En un primer momento no se crearon instalaciones ad hoc  sino que se aprovecharon de algunos molinos harineros del Barranco de Chirles para construir centrales hidroeléctricas que suministraran energía eléctrica a la comarca sin dejar su actividad tradicional. 

Durante el día se molía el trigo y por la noche se producía electricidad. Para ello, al atardecer, los molineros levantaban la piedra superior para que no sufriera la fricción de la de abajo, lo que se conseguía alzando una palanca. Después se ponía una correa alrededor de la piedra volandera. Dicha correa transmitía el giro al alternador, que era el que producía la electricidad. Al amanecer se hacía la operación inversa para proceder a la molienda. 



Molino de Chirles. Funcionó hasta 1960 y se convirtió en restaurante en 1970. La abundancia de agua de sus tres fuentes le permitió, a principios del siglo XX, ser también central hidroeléctrica que abastecía a Polop y Chirles. En la parte superior se aprecian la presa y el embalse y a su izquierda el canal que lleva el agua al “cub” o tubo vertical que daba la presión al agua que movía las muelas. 

El río Chirles, afluente del Guadalest, llevaba un caudal de 200 litros por minuto lo cual, unido a la fuerte pendiente de su cauce, había permitido que se crearan diversos saltos de agua, con un promedio de 17 metros de altura cada uno. Estos saltos se habían aprovechado para construir molinos harineros y después sirvieron para instalar generadores eléctricos que suministraban electricidad a toda la comarca.

En el histórico Reg Major de l’Alfàs, de tanta trascendencia en la historia de Benidorm, hubo también un molino harinero, el de la partida de l’Almarx, en La Nucia, que durante el día molturaba el cereal pero por la noche producía electricidad. En ambos casos utilizaba la energía hidráulica proporcionada por la acequia de riego.


Molí de l'Almarx  en 2011:  se aprecia la acequia del "Reg Major" que  recogía las aguas utilizadas por el molino. Al fondo, cubierta por una magnífica bóveda de cañón de sillares de piedra, se aprecia la cámara donde giraban las paletas que movían las muelas.
  
Año 2011: estado del “Molí de l’Almarx” en La Nucia, cuyas dos pares de muelas, además de cumplir su función de molino harinero, sirvieron para suministrar energía eléctrica a esa población a principios del siglo XX. Las muelas inferiores (fijas) aún estaban en su emplazamiento original. De las muelas superiores (móviles) sólo se ve una fuera de sitio.

Según indica Francesc Soldevila, el primer salto del Barranco de Chirles suministraba electricidad sólo a la Nucia, mientras que el de Calvets, que era el tercero y estaba a 700 metros aguas abajo, era propiedad de la empresa Hidroeléctrica de la Marina [de Quero, Llorca y Cía]. Suministraba electricidad a Benidorm, Polop, l'Alfàs y Altea, o sea a unos 12.000 habitantes. En Benidorm y la comarca se conocía popularmente esta electricidad como “la luz de Xirles”. 

Hidroeléctrica de la Marina reconvirtió el molino harinero propiedad del vecino de l’Alfàs del Pi Jaume Fuster, conocido popularmente con el apodo de Calvets. Para ello la nueva empresa instaló una turbina con dos alternadores de la marca Siemens, se colocaron tubos y se hizo un embalse. Era un equipo moderno, dado que lo habitual en la época era producir corriente continua con dinamo y aquí se producía corriente alterna. Además fue preciso crear las líneas eléctricas utilizando los pinos de la comarca como postes que sostenían dos cables paralelos de hierro que transportaban energía con una diferencia de potencial de 10.000 voltios. Dada la necesidad de capital para esta reconversión, la empresa era propiedad de varios socios: de Jaume Fuster que aportaba las instalaciones, del abogado de Villajoyosa Jaume Llorca que ocupaba el cargo de gerente y del señor Quero que era el sobrestante. 

En Benidorm además del consumo privado había un consumo público de electricidad desde 1903 cuando el Pleno del Ayuntamiento acordó el 6 de diciembre la instalación del alumbrado eléctrico en las calles de la localidad, con un gasto de 580 pesetas. La empresa suministraba electricidad sólo de noche, desde las 17 hasta las 7 horas del día siguiente. Eso permitía que durante el día se pudiese seguir moliendo harina.

Las averías eran muy frecuentes y el suministro eléctrico se cortaba a menudo por causas diversas: mal tiempo, sequía y sobre todo por exceso de consumo, etc. Por esta causa, y junto al recelo que en aquella época había en ciertos sectores hacia cualquiera novedad, surgieron copletes (coplas) que la criticaban:


La llum elèctrica no té trellat,
ja l’han encesa i s’ha apagat!

En cada casa había inicialmente una sola bombilla con filamento de carbón y el cliente pagaba una cantidad única cobrada a domicilio, dado que tampoco había contadores de consumo. Miquel Such Llorca se encargaba de cobrar los recibos y del mantenimiento del transformador situado a la calle del Molino. 
En esta fase inicial había algunos vecinos consideraban el servicio demasiado caro y aprovechaban el alumbrado público de la calle para coser o leer sentados en una silla cerca de la puerta de su casa. 

Para  controlar que sólo se utilizara una bombilla en cada casa y evitar de esta manera un exceso de consumo, la compañía se vio obligada a instalar un aparato, conocido popularmente como "rateta" que detectaba la elevación del consumo doméstico si se encendía una segunda bombilla y avisaba con un silbido. Si no se corregía pronto el exceso de consumo el dispositivo desconectaba la corriente.

Con el paso de los años la generalización del consumo eléctrico hizo que la producción hidráulica fuera insuficiente. El 1930 Hidroeléctrica de la Marina adquirió un generador de gasóleo (denominado aceite pesado en aquella época) que se completó con la adquisición en 1935 del Molino de Ronda, en Callosa d’En Sarrià, donde se instaló una turbina de un alternador.

Al inicio de la década de 1920 Bautista Ronda Galindo creó una sala de proyecciones cinematográficas, el Cine Ronda, situado en la que primero se denominó calle de Les Roques y actualmente Condestable Zaragoza. Como la potencia eléctrica suministrada por Hidroeléctrica de la Marina no era suficiente para sus necesidades montó un generador de gasóleo en el patio de su casa, actual número 52 del Paseo de la Carretera. Para rentabilizar su inversión comenzó a suministrar energía eléctrica a un número creciente de abonados de Benidorm, que de esta manera no dependían de las irregularidades de la pluviosidad. Se estableció una competencia mercantil, y también una polémica, entre la “Luz de Chirles” y la “Luz de Ronda”.

Los hijos ayudaban en el negocio. Jacinto Ronda Vives cobraba los recibos a tanto alzado; Bautista Ronda Vives, Batiste, se ocupaba de las cuestiones técnicas y Francisco Ronda Vives se encargaba del mantenimiento y las instalaciones. Contrataran José Llinares, Pepe el Maquetó, como guardián de la maquinaria.

A partir de la década de 1930 se produjeron tres cambios en el panorama eléctrico de Benidorm:
· Suministro eléctrico las 24 horas del día.
· Mayor potencia disponible que permitió otros usos, sobre todo máquinas eléctricas en los talleres.
· Absorción de las compañías locales por otras más grandes: Hidroeléctrica de la Marina vendió su material a La Alcoyana, S.A. Posteriormente, en 1932, Riegos de Levante absorbió el negocio eléctrico de Ronda.

La aparición de estas empresas propició el incremento del consumo doméstico por la instalación de varias bombillas, de una radio, etc., generalizándose los contadores de consumo. 
También se incrementó el uso industrial de la electricidad en carpinterías, fábricas de pavimento, etc.
Además se electrificaron las norias tradicionales a 25 pesetas por conexión (año 1937). El consumo eléctrico se extendía de esta manera fuera del núcleo urbano y hasta caminos como el de l'Alfàs estaban iluminados. 

Tal incremento del consumo produjo una proliferación de cables en las calles que, como no se ocultaban, creaban un efecto antiestético en las paredes, lo que hizo surgir críticas. En los carnavales de 1934 una comparsa cantaba:


(...) Critica ya con razón
que para la iluminación 
de las calles de la villa 
en las esquinas se pongan 
unos postes de tablilla 
sin vista ni arte ninguno 
y boca abajo un tazón
de tomar el desayuno.

Durante las décadas de 1940 y 1950 continuó el proceso de concentración empresarial iniciado en los años treinta. Las pequeñas empresas de ámbito comarcal habían sido absorbidas por otras de tamaño medio las cuales, posteriormente, fueran absorbidas por grandes empresas de ámbito nacional. 
Hidroeléctrica Española absorbía Riegos de Levante y a partir de ese momento la electricidad consumida en Benidorm provenía del río Júcar, sobre todo del Salto de Cofrentes. Eso implicaba reducción del precio y regularidad de la producción de electricidad. El consumo eléctrico podía ampliarse casi indefinidamente de acuerdo con las crecientes necesidades de energía del sector turístico a partir de la década de 1950.


La hidroelectricidad en Callosa d’En Sarrià.

El Barranco de Chirles, en Polop, no fue el único centro productor de hidroelectricidad. También la vecina Callosa d’En Sarrià se dedicó a su producción a comienzos del siglo XX. Cuando visitamos las fuentes del Algar todavía podemos observar la presa, compuertas, canal, etc., de esta primera central hidroeléctrica de la Marina.

Al principio fue Hidroeléctrica de la Marina la que suministró electricidad al municipio callosino. El 18 de febrero de 1900 el Ayuntamiento autorizó al vecino de Benidorm, Francisco Fuster, la instalación de la línea eléctrica que uniría el salto de agua de Chirles con la población de Callosa y así sustituir el alumbrado público de petróleo por el eléctrico. Se le concedía el suministro por un período de 15 años a cambio de pagar 3.000 pesetas cada año. Sin embargo esta concesión fue revocada el 31 de agosto de 1903 por “deficiencias en el servicio”. 
Las deficiencias eran que la potencia suministrada era muy escasa, por lo que sólo se podían iluminar unas pocas calles y además había numerosos cortes en el suministro. Por estas razones “la llum de Xirles” se hizo impopular y se otorgó el contrato de suministro a la empresa Hidroeléctrica del Algar, propiedad del conde de Orgaz, descendiente de los antiguos señores de Callosa que aún conservaba una importante cantidad de tierras. 

La generación de electricidad se efectuaba  en la zona de las fuentes del Algar. La central constaba en primer lugar de una presa en el río Algar, a la altura de a Font de la Figuera. Mediante esta presa se desviaba el agua por un canal de 1,5 metros de ancho en la parte superior, 1 metro en base y 80 cm de profundidad que actualmente se utiliza como camino. El canal llevaba el agua hasta dos pequeñas balsas, el partidor. Aquí había una casa de dos plantas que era la vivienda de los trabajadores. A partir de las balsas del partidor el agua descendía con gran fuerza por una tubería metálica de chapa con remaches y un diámetro de unos 75 cm. Salvaba un desnivel de 35 metros y llegaba a otro edificio, la "Casa de les Màquines", donde estaban la turbina y el alternador. Actualmente es el Museo del Agua.


Década de 1930: interior de la “Casa de les Màquines”, en el Algar con las turbinas y alternadores para producir electricidad. Reproducida del libro “Recuerdos de juventud”, de Tomás de Cotes.

El suministro de electricidad era nocturno, desde las 17, hora solar, hasta el amanecer. Durante el día la central no funcionaba y el agua del río Algar se utilizaba para riego. 
Con el suministro de Hidroeléctrica del Algar se pudieron iluminar más calles y pronto los particulares empezaron a contratar el suministro para sus casas. Se pagaba 50 céntimos al mes y a diferencia de Benidorm, se podían instalar varias bombillas en cada casa.

Miguel Guardiola recoge una canción popular de Callosa que aludía a la sustitución de de la "llum de Xirles" por la del Algar:

Pobre Callosa abandonada,
culpa tiene la autoridad, 
todas las calles están a oscuras
en tanta luz de electricidad (bis)
Si pagando tres mil pesetas
y candiles sin alumbrar, 
romper ese contrato
sin la luz es de verdad.
Si el pueblo se empeña
buena luz tendrá,
no pagará esa 
y traerá la del Algar.
Siempre Callosa será
la envidia de la ciudad,
con esos ricos manantiales
de luz de electricidad.

El final de esta central se produjo, como la de Chirles, con su absorción por La Alcoyana S.A., que procedió a su cierre. Su dotación de caudales quedó sin uso y las comunidades de regantes de esa margen del río se enteraron de que tanto el agua como las instalaciones se iban a utilizar para una fábrica de jabones. 
Los regantes compraron aguas e instalaciones mediante la creación de una sociedad por acciones, Saltos de Algar, S.A. De esta manera se evitó el uso industrial de las aguas en detrimento del agrícola. Y es que Callosa siempre ha cuidado su agricultura y su agua de riego de forma espectacular...

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