jueves, 16 de mayo de 2013

SOBRE LOS ORÍGENES DE BENIDORM




Francisco Amillo



Introducción.

Cuando se observa cómo ha ido evolucionando el conocimiento histórico sobre nuestra ciudad, resulta impresionante constatar lo mucho que se ha avanzado en los últimos años. Al leer obras como las de Pedro María Orts Berdín de 1892, la de Mateo Box de 1953 o la de Quereda Sala de 1978, en las cuales se incluye un resumen de lo que en aquellos momentos se sabía sobre la historia de nuestra ciudad, vemos que el conocimiento histórico presentaba errores y lagunas considerables. Actualmente, en cambio, podemos ofrecer un panorama mucho más amplio y más coherente sobre el pasado de Benidorm.


Se han revisado conceptos que se tenían como indudables y que hoy sabemos que son erróneos, especialmente sobre los orígenes de Benidorm que es el tema que analizaremos en este artículo. En otros aspectos de la historia de Benidorm ha habido avances considerables. En primer lugar hay que destacar el descubrimiento de la importancia de Bernat de Sarrià. Fue Pere Maria Orts i Bosch el que encontró una copia de su Carta Puebla en el Archivo del Reino de Valencia. Su publicación en 1976 demostraba que Benidorm nacía como municipio cristiano a principios del siglo XIV. Para ello le dotó de gobierno e instituciones municipales y le dio unos límites propios, segregándolo de Polop.


Bernat de Sarrià creó Benidorm pero la nueva ciudad duró menos de dos siglos como municipio independiente. La inseguridad provocada por las guerras y los ataques corsarios, consecuencia de la grave crisis de los siglos XIV y XV, acabó por dejarlo casi sin población. La investigación histórica ha demostrado que Benidorm había desapareció como municipio muy a principios del siglo XVI y había vuelto a integrarse en Polop. Eso implicaba el fracaso de la obra iniciada por Bernat de Sarriá. 


Pero conviene tener presente que a pesar de que había perdido su municipalidad  siempre mantuvo una pequeña cantidad de pobladores: los escasos soldados del castillo y un reducido grupo de pescadores.  El castillo y sus fortificaciones fueron muy importantes para la defensa del litoral del Reino de Valencia y permitieron mantener una guarnición permanente. Es casi seguro que sin la existencia de dicho castillo Benidorm habría desaparecido totalmente como otras poblaciones medievales de la comarca: Ifach, Algar, Albalat o Micleta.


Otro aspecto a destacar ha sido la investigación sobre Beatriz Fajardo de Mendoza. La publicación en el año 2003 de su Carta Puebla me permitió dar a conocer la importancia de sus iniciativas para el desarrollo de Benidorm.  Al crear el Reg Major de l'Alfàs en la segunda mitad del siglo XVII posibilitó la repoblación de Benidorm y su reconstrucción, dotándolo de las infraestructuras necesarias para su supervivencia. Además, con la Carta Puebla de 1666, recuperó su categoría de municipio, se dotó de un gobierno municipal propio y obtuvo sus actuales límites municipales. Por eso puedo afirmar con rotundidad que el Benidorm actual no habría existido sin las iniciativas llevadas a cabo por Beatriz Fajardo. 


En esta fotografía aérea de Benidorm en 1938 podemos observar que su casco urbano se limitaba a Cafali y al plano inclinado que está a sus pies. Sin embargo durante siglos ocupó mucha menos extensión, la mitad de la que vemos en la imagen. Era el espacio dentro de las murallas que irían aproximadamente por la línea roja. Imagen de "Galería de Miguel Mauri" en www.flickr.com/photos/41972573@N08.

Teniendo en cuenta todos estos hechos pude  hacer una sistematización de la historia de Benidorm distinguiendo varias etapas muy distintas:

1. Los precedentes. Es una etapa muy larga pero muy mal conocida. En ella se incluyen las culturas prehistóricas, ibérica, romana y musulmana y también encontramos la cuestión de los orígenes.


2. El Benidorm medieval, creado en 1325. Duró algo menos de dos siglos y fue siempre una pequeña localidad que iba perdiendo población hasta que perdió también su autonomía municipal y se integró en Polop hacia 1502.


3. El Benidorm que formaba parte de Polop (1502-1666). En esta fase su población, que dependía de la parroquia y del municipio de Polop, quedó reducida a la pequeña guarnición del castillo y a un grupo de pescadores en la temporada de la almadraba, técnica pesquera introducida en el siglo XVI. Sin embargo no desapareció su categoría feudal de señorío o baronía, según se denominaba en la época.


4. El Benidorm agrícola y pesquero surgido en 1666. Tras su segunda fundación  el municipio inició una vía de desarrollo económico y demográfico gracias a la agricultura, la pesca (sobre todo de la almadraba) y la actividad marítima.


5. El Benidorm turístico. Aunque el turismo en Benidorm cuenta con precedentes  que datan del siglo XIX, este fenómeno se desarrolló sobre todo a partir de 1950 con el alcalde Pedro Zaragoza Orts y su Plan General de Ordenación Urbana de 1956. La consecuencia fue la aparición del Benidorm actual.


Esta introducción, que tal vez a alguno le parezca muy larga, me ha parecido necesaria para centrar mejor el problema que vamos a analizar. La pregunta ¿cuando se fundó Benidorm? ha tenido muchas respuestas diferentes y evidentemente todas no pueden ser ciertas. Veremos cuales han sido esas respuestas y cual es la que más probabilidades tiene de ser verdadera, de acuerdo con las últimas investigaciones históricas.


En el pasado había dos teorías diferentes sobre los orígenes de Benidorm. Una defendía su origen musulmán, y por tanto medieval, mientras que otra lo retrotraía hasta la colonización griega del primer milenio antes de Cristo. Actualmente, ambas teorías se han revisado y a partir de Pere Maria Orts i Bosch se ha ha hablado también de su origen cristiano. 
La arqueología, por su parte, nos ha permito conocer aspectos de la vida de nuestros antepasados iberos que vivieron en la Cala hasta el siglo I a.C. Su existencia era desconocida hasta las excavaciones arqueológicas de la segunda mitad del siglo XX y permitieron un nuevo enfoque de nuestro pasado. 



Los precedentes clásicos de Benidorm: Plumbaria, Planesia y Alone.

Desde el Renacimiento hasta mediados del siglo XX algunos eruditos analizaron con atención los textos de la antigüedad clásica tratando de encontrar en ellos referencias históricas para explicar el origen de algunas poblaciones actuales. Benidorm fue  identificado con 3 topónimos griegos: 
Plumbaria, Planesia  y Alonis.

a. Plumbaria.

Hay un texto de Estrabón, geógrafo griego del siglo I a.C., en el que se citan dos islas situadas en nuestra zona: Planesia y Plumbaria. 
El historiador Gaspar Escolano, en su famosa obra “Década primera de la insigne y coronada Ciudad y Reyno de Valencia” publicada en Valencia en 1610-1611, afirmó que Plumbaria correspondía a la isla de Benidorm por ser “rica de plomo ó de su color”. En otro lugar dice: “La Plumbaria dá ocasión á que la tomemos por la Isla de Benidorm, que está una legua dentro el mar [...] Y cúadrale bien á esta el nombre de Plumbaria por el color de plomo que tienen sus peñascos.” 
A pesar de lo endeble de la argumentación, esta teoría de Escolano fue aceptada por autores como Madoz en su famoso Diccionario. Orts Berdín a finales del siglo XIX dudaba de esta atribución y Figueras Pacheco demostró lo erróneo de ella ya que Plumbaria estaba al sur de Planesia, identificada con Tabarca. Por tanto Plumbaria sería la isla Grossa y no la isla de Benidorm.


La isla de Benidorm fue identificada con Plumbaria por el erudito e historiador del siglo XVII Gaspar Escolano. Se basó tan sólo en su color grisáceo.


b. Planesia.
Pedro María Orts Berdín, siguiendo al historiador valenciano Francisco Diago (1560-1615) autor de “Anales del Reyno de Valencia” del año 1613, identificó la isla de Benidorm con Planesia. Según este autor: “Diago, persona de reputación, dá como cosa cierta, que Planesia ó Errónea desde antiguo se titulaba á la isla del expresado pueblo de Benidorm [...] En este tiempo, antes o después, vuelve á aparecer Planesia bajo el título de Beni-Darhim”.  
Después de analizar las condiciones naturales de su emplazamiento atribuyó la fundación de Benidorm o Planesia a los griegos de Focea:   “El puerto, ó mejor la rada, hablando en propiedad, es la más a propósito para los vientos del primer cuadrante que son los generales del invierno [...] Con seguridad puede afirmarse que desde Alicante á Valencia, no existe abrigo más seguro para la navegación [...] Los montes inmediatos, Sierra Helada, Cala, en los extremos, Puigcampana en el centro, sirven de atalaya [...] La isla colocada en medio de la ensenada, á unas tres millas marinas, es centinela avanzado que vigila los movimientos del ejercito enemigo. [...] Con estas envidiables circunstancias, los focenses de origen Jonio se apresurarían á tomar posesión de él”. 
Pero ya hemos visto que según Figueras Pacheco Planesia correspondía a Tabarca por lo que estas elucubraciones ya no tienen sentido hoy día.
El dominico Francisco Diago (1562-1613) nació en Viver y fue catedrático de teología pero es conocido sobre todo por sus estudios históricos, destacando “Anales del Reyno de Valencia” del año 1613. Felipe III lo nombró cronista mayor de la Corona de Aragón, pero sólo lo fue durante un año a causa de su pronto fallecimiento.





c. Alone, Alonis, Alona o Álon.

La identificación de Benidorm con Alone (también denominada Alonis, Alona y Álon) se basó igualmente en Estrabón. Este geógrafo citaba a Artemidoro, escritor del siglo II a.C., que afirmaba que entre el Júcar y Cartagena había tres pueblos griegos pero sólo daba el nombre de uno de ellos, Hemeroskopeion. Otra cita de Artemidoro, recogida por el geógrafo del siglo V d. C. Estéfano de Bizancio, incluía Alone diciendo que era una localidad y un islote. 

Hemerokopeion se identificó casi siempre con Denia. Alone, que era el nombre que se daba a una isla y a una ciudad situada enfrente, se identificó con Benidorm, que era también una ciudad con el mismo nombre que la isla situada enfrente. El primero en sugerirlo, que no afirmarlo, fue el Padre José Belda y no se refería a Canfali sino al Tossal de la Cala. Escribía en 1943: “¿Fueron los griegos de Marsella quienes fundaron esta factoría de la Cala? […] ¿Debe situarse a la griega Alona en la referida isla, o, acaso, más propiamente, sobre este cerro cercado, antaño, por muros ciclópeos como los de Ampurias?” 

Por su parte el gran hispanista alemán Adolf Schulten (1870-1960), que visitó Benidorm acompañado de Belda durante las excavaciones en el Tossal de la Cala, en su obra "Hispania. Geografía, etnología e historia" (I, 354) aceptó como válida esa suposición del Padre Belda. Para él Benidorm era Aloní y se basaba en que Estéfano de Bizancio menciona un islote junto a la ciudad del mismo nombre.

En 1956 Martínez-Morellá, Cronista Oficial Honorario de Benidorm, basándose en la autoridad de esos autores, retomaba la idea del origen griego de la ciudad y la identificaba de forma explícita con Alona:  “que allí [en Benidorm] estuvo Alona, fundación griega masaliota, y que de ella habla Artemidoro.

En el fondo de todas estas elucubraciones subyacía la búsqueda del prestigio que daría a Benidorm tener unos antecesores tan ilustres como los griegos de la época clásica. La ambigüedad de los textos hacía posibles todo tipo de hipótesis para atribuirles dicha la paternidad. En realidad fue un tema que hizo correr mucha tinta, sobrando imaginación y pasión, pero con pocos datos objetivos. 

El fracaso de la arqueología, que no pudo encontrar pruebas materiales de dichos asentamientos griegos, estimuló aún más las elucubraciones y la polémica tardó mucho tiempo en calmarse. 
El tema trascendió de los círculos eruditos y llegó a la calle: sabemos que se han dado los nombres de Planesia y Alone a empresas de la zona.

La tendencia actual entre los historiadores es desmitificar el valor de estos textos clásicos por ser demasiado imprecisos. 

Miquel Tarradell la llevó a sus últimas consecuencias y opinó que nunca existieron tales colonias griegas. 
Lorenzo Abad opinaba que tal conclusión era exagerada, sobre todo si en vez de buscar ciudades en sentido estricto se piensa que podía tratarse de simples instalaciones portuarias ubicadas en ciudades ibéricas con una mínima colonia de ciudadanos de origen griego. Dio como casi seguro que Hemeroskopeion correspondía a Denia. Para Alone la ubicación la encontraba más difícil pero se inclinó por Santa Pola, donde aparecieron unas instalaciones portuarias romanas con antecedentes ibéricos. 
Más recientemente, Antonio Espinosa, arqueólogo municipal de Villajoyosa, ha defendido que la ciudad de Alonis, una de las diez que en la época romana tenía estatuto jurídico en la Comunidad Valenciana, podría ser Villajoyosa y su nombre correcto sería Álon. Según dicho autor, aunque no ha aparecido ninguna inscripción con su nombre, la calidad y cantidad de restos encontrados permiten dicha atribución.

Por tanto la identificación de Benidorm con la antigua Alone queda definitivamente descartada, lo mismo que con Plumbaria y Planesia. No hay testimonios sólidos que vinculen la creación de Benidorm con la antigua colonización griega.




Los orígenes ibéricos de Benidorm y el Tossal de la Cala.
Otro problema relacionado con los orígenes de Benidorm es el de los iberos que habitaron en lo que hoy es el término municipal de Benidorm. 
La aplicación de la técnica arqueológica a partir de 1940 permitió descubrir unos poblados de esta cultura de los cuales no se tenían noticias hasta el momento. Cuando Orts Berdín escribió su historia de Benidorm en 1892 sabía que nuestra ciudad estaba situada en la gran región ibérica de la Contestania pero no podía ni imaginar la existencia de poblaciones ibéricas en su término municipal. 
Las investigaciones arqueológicas realizadas en la década de 1940 demostraron que en la Cala y en la partida de Les Bastides de la Sierra Cortina hubo asentamientos humanos de dicha cultura entre los siglos IV a. C. y I a. C. Aunque menos claro, en Liriet también habría habido algún tipo de asentamiento ibérico según Antonio Espinosa.

Este hecho llevó a interpretaciones como la de Enrique Cascales Sannicolas cuando escribía en la Revista Oficial de Festes Majors Patronals que Benidorm no tenía origen islámico sino que “es mucho más antigua, data del siglo IV a. d. C., ya que se han encontrado restos arqueológicos fechados en esa época.” José Bayona abundaba en esta misma idea cuando escribía: “El Tossal [...] aquell lloc sagrat del poble, el lloc de naixença de Benidorm, no ha pogut córrer pijor sort [...] tot está destroçat i ocupat per edificacions.” 

Pero los iberos que vivieron en lo que hoy es término municipal de Benidorm, pertenecían a una o varias poblaciones cuyo nombre desconocemos, que desde luego no era Benidorm. Estos iberos, juntamente con los pobladores del período del Bronce de la partida del Moralet, los pobladores de la villa romana de esa misma partida o los musulmanes de Liriet constituyen los precedentes del actual Benidorm, pero no eran Benidorm.

Hasta hace bien poco se creía, de acuerdo con lo expuesto por José Belda,  en la existencia de un poblado ibérico en lo alto del Tossal de la Cala, abandonado por sus pobladores en el siglo I a.C. Sin embargo hoy día hay dudas serias sobre la existencia de tal poblado y la interpretación de otros hallazgos, indudablemente ibéricos, muy próximos a ese promontorio. (Ver http://histobenidorm.blogspot.com.es/2013/02/el-poblado-iberico-del-tossal-de-lacala.html


José Belda (1890-1969) nacido en Bocairent (Valencia) inició su actividad como sacerdote en 1922 en Penáguila. Allí comenzó recogiendo fósiles y también prospecciones arqueológicas. Se criticaron sus métodos poco ortodoxos (dinamita, piezas sin catalogar, etc.), inasumibles en la arqueología moderna. Trasladado a Alicante, a propuesta de Francisco Figueras Pacheco fue nombrado director del recién creado Museo Arqueológico de Alicante en 1940. Como tal realizó numerosas excavaciones, entre ellas las del Tossal de la Cala, cuyos resultados han sido puestos en cuestión por las recientes investigaciones.



En cuanto al casco antiguo de Benidorm, en el promontorio de Canfali, pudo haber existido algún núcleo de población de este período. Según me informaba verbalmente el arquitecto Juan-José Chiner, en el año 2001 se encontraron en un derribo de la calle Alicante unos grandes sillares de piedra. Estaban alineados de levante a poniente, paralelos a la calle Quatre Cantons, y eran probablemente de época ibero-romana. Según indica Antonio Espinosa en su informe de la Auditoría Medioambiental, también habían aparecido otros restos de construcciones ibéricas en la Plaza de la Constitución. 
Pero en ninguno de estos dos casos se hizo una excavación sistemática y por lo tanto no hay, de momento, pruebas arqueológicas concluyentes que confirmen el origen ibérico de Benidorm. Sólo se puede plantear como hipótesis y nos abre una interesante línea de investigación. 

Otro elemento a tener en cuenta es que no sabemos si Benidorm era el nombre de ese posible poblado o más bien el del promontorio en el que se asentaba. Digo esto porque el topónimo Benidorm también aparece como accidente geográfico en Cataluña y Baleares...




El Benidorm de la época islámica.
Uno de los primeros autores que escribió sobre el origen islámico de Benidorm fue el ya citado Gaspar Escolano. Cuando describía el sistema defensivo de la costa hablaba de una torre y de una isla denominadas ambas "de Benidorme" y sobre ellas dice:  “El nombre se le dio un pueblo situado en la misma marina llamado Benidorme [...] Los Moros quando eran señores de la tierra, le llamauan Benidarhim, y nosotros Benidorme; y el nombre se le dieron los Moros por la familia, o Aduhar de Darhim que se quedo a poblarle. Tambien le llamaron el Alig, que quiere dezir, cosa que se entra en el mar: aludiendo al sitio del castillo y pueblo, según que en lengua Arabiga, a lo que llaman los latinos promontorio, y nosotros cabo en Español, llaman ellos Halig.” 

La existencia del prefijo "Beni-", que en lengua árabe indica un linaje, fue la causa de que Escolano atribuyera un origen islámico a Benidorm  y en ello fue seguido por muchos autores. Sebastián de Miñano en 1846 lo expuso con claridad: “El origen de esta villa, débese a los árabes que la fundaron contigua a la isla que hoy lleva el mismo nombre.”  En fechas mucho más recientes aún encontramos esta teoría. En el libro “Castillos, torres y fortalezas de la Comunidad Valenciana” de 1995 podemos leer:  “Los orígenes de la actual población son musulmanes [...] La villa dispuso de un castillo de origen musulmán que se cita en las crónicas de la época”.



Pero a pesar de la rotundidad con que estos autores afirman el origen islámico de Benidorm, las cosas no son tan sencillas. 

En este punto las dudas no provienen sólo de los historiadores sino también de los filólogos. Éstos analizaron la etimología de la palabra “Benidorm” y, a pesar de su aparente origen musulmán, se mostraron muy escépticos sobre este punto ya desde hace muchos años. 
El gran arabista Manuel Asín Palacios (1871-1943) dudaba de su origen árabe “por no hallar elementos gramaticales arábigos que lo permitan”, cosa que los estudios filológicos actuales confirman. Y es que aunque el prefijo "beni-" puede parecer islámico no ocurre lo mismo con el sufijo "-dorm". 

Pasqual Almiñana, en su magníficamente documentada obra "Els topònims de Benidorm", afirma que la palabra Benidorm es de origen prerromano, posiblemente ibérico, derivando de “pinna turmi” que quiere decir “peña del tormo”, significando tormo “peñón aislado”. Los árabes lo denominaron “Alfalig” que quiere decir “peña que divide” según Corominas, pero conservaron también el topónimo anterior de Benidorm. Los cristianos, según Mikel Epalza, transformaron Alfalig en Canfali. 

Almiñana lanza la hipótesis de que dos nombres distintos que designan una misma realidad geográfica corresponden a dos épocas históricas distintas, siendo Benidorm más antiguo que Alfalig y que Canfali.

Por otro lado Pedro María Orts Berdín, ya en 1892, aceptaba como casi seguro que la palabra Benidorm procedía del árabe porqué según él “la sola pronunciación lo denuncia”. Pero añadía que deducir de ello que la ciudad hubiese sido fundada por los musulmanes era algo muy distinto. Él pensaba, como hemos visto, en un origen griego.

Por su parte la investigación histórica no ha encontrado, de momento, referencias históricas seguras sobre Benidorm anteriores al siglo XIV. Algunos autores hablan del Benidorm musulmán, como por ejemplo P. Iradiel que incluye Benidorm entre los “centros costeros que habían mantenido puertos florecientes durante la época islámica”. Pero no indica en qué basa su afirmación, por lo cual no parece fiable ya que sólo tenemos constancia de restos portuarios de época almohade en la isla de Benidorm, tal como indica A. Espinosa. 

Por tanto las referencias más antiguas y comprobadas sobre nuestra ciudad siguen siendo, por ahora, de época cristiana. 

Resulta significativo que Benidorm no se nombre en el "Llibre dels Feyts" de Jaume I, en el momento de la conquista cristiana (1244), y que sí se citen otras localidades próximas como Relleu, Finestrat, Polop y Altea la Vella. Tampoco se nombra Benidorm en las donaciones de la alquería de Liriet del 20 de julio de 1249. En este documento cuando se indican sus límites se dice que eran Sanchet, Polop, Finestrat y el mar. Esta alusión al mar llama la atención porque en su lugar se tendría que haber dicho que limitaba con Benidorm.


La ausencia de Benidorm en los documentos cristianos del siglo XIII fue señalada por Martínez-Morellá que escribió:  “En la documentación de registros de cancillería de Jaime I el Conquistador y Pedro el Grande no suena el nombre de Benidorm. Podría ser, tal vez, que estuviese comprendido entre los “castillos y torres” de Polop, su señor geográfico natural”. Este autor opinaba que Benidorm había sido fundado en época griega y por tanto le parecía extraño que no se nombrara en el siglo XIII.


Ante la inexistencia de Benidorm en la documentación de la época de la conquista resulta fácil deducir que no se nombra por la sencilla razón que no existía. Pero eso sería llevar las cosas demasiado lejos: en la investigación histórica los testimonios negativos no son seguros. Por tanto de momento sólo podemos afirmar que es muy poco probable que existiese Benidorm antes de 1244. 

Y si hubiese existido antes de esa fecha se habría tratado de un núcleo de población muy pequeño que no resultaba importante para los contemporáneos y que formaría parte de otras poblaciones como por ejemplo Finestrat. 

Josep Torró, en su obra "El naixement d'una colònia" incluye un mapa de la zona de las Marinas en 1270. Hay en él una aljama autónoma, dirigida por At-Tifasi  desde Finestrat, que ocupa también la mayor parte del territorio actual de Benidorm, aunque esta localidad no aparece señalada. Una aljama era una comunidad musulmana que, incluso bajo dominio cristiano, se regía por sus leyes islámicas, tenía sus propios gobernantes (cadí, amín, etc.) y conservaba su lengua, cultura y tradiciones específicas.

Esto nos plantea varias preguntas para las cuales, por ahora, no tenemos respuesta. En primer lugar la fecha de creación de esta comunidad, que no tiene que ser necesariamente anterior a la conquista cristiana. Otra pregunta que podemos hacernos es si el castillo de Benidorm, que se cita posteriormente en la documentación, existía en época islámica o se construyó como consecuencia de las sublevaciones de 1248 y 1275 para controlar a los musulmanes de la comarca. 

Posteriormente la investigación histórica ha constatado la importancia de Bernat de Sarrià. Este personaje creó en 1300 una ciudad nueva, Villajoyosa, para que fuese la capital de sus señoríos en la Marina Baja. Pero en 1311 perdió un pleito que cuestionaba su dominio del territorio sobre que se asentaba la nueva villa. Tuvo que devolverla y necesitó crear una nueva capital. En la Carta Puebla de Benidorm de 1325 se indica dos veces que quiere que esta villa sea la capital de sus territorios. Pero la villa ya existía en 1321, citada en una relación de sus dominios.
De acuerdo con estos datos resulta lógico suponer que Benidorm fuera creada como ciudad nueva para reemplazar la capitalidad de Villajoyosa, algo que ocurriría entre 1311 y 1321.


Como conclusión podemos decir que actualmente tenemos dudas sobre el momento preciso en que aparecen el pueblo de Benidorm y su castillo. Su origen en época islámica, que antaño se daba por evidente, hoy parece muy poco probable ya que los indicios apuntan cada vez más a su origen en época cristiana. 
Si Benidorm hubiese sido creado en época islámica, se trataría de una comunidad muy pequeña que los cristianos no consideraron necesario citar y que dependería de alguno de los castillos vecinos (Finestrat o Polop).



La conquista cristiana de Benidorm.
Otro punto que la actual investigación histórica ha revisado es el de la conquista cristiana de Benidorm. Si se daba por supuesto que Benidorm había existido en época islámica, la consecuencia natural era pensar que había sido conquistado por Jaume I junto con el resto de localidades de la Marina. 

J.J. Quereda Sala, en su ya clásica obra “La comarca de la Marina Baja de Alicante...”  recoge esta idea y dice:  “La villa fue conquistada por Don Jaime I en 1254 y poblada por cristianos, especialmente por gentes de la vecina y más antigua población de Villajoyosa. Los moros se sometieron por espacio de seis años, al cabo de los cuales se sublevaron y mataron a sus conquistadores, siendo de nuevo sometidos por aquel monarca”. 

El texto contiene afirmaciones muy discutibles y, aunque el autor no cita su procedencia, reproduce fielmente un párrafo de Vicente Castañeda y Alcover  en su obra “Relaciones Geográficas, Topográficas e Históricas del Reino de Valencia...” del año 1919. No queda claro en qué se basan ambos autores para afirmar que Benidorm se conquista en 1254 ni dónde obtienen la noticia sobre la sublevación de los musulmanes de Benidorm y la matanza de los cristianos. Son datos negados por investigadores como Pere Maria Orts i Bosch que escribió sobre estos autores:  “El que diuen de la conquista de Benidorm i la Vila Joiosa en el segle XIII és una fantasia. Si la Vila haguera estat conquistada en eixa data i amb eixe nom tindríem un topònim català a la València musulmana. De la Vila no se sap res fins el 8-5-1300. En la donació que d’Orxeta fa Ceit-Abu-Ceit a l’Ordre de Sant Jaume, comprenia tot el que és terme de la Vila, es nomenen dos llocs: Torres i Tii o Tir. Torres dóna nom al riu de Torres i Tii o Tir puguera ser que estiguera on hi és el poble de la Vila, que fora el port o varador d’Orxeta. De Benidorm no hi cap referència documental ni del segle XIII ni de primeries del XIV.


Orts Berdín creía también en la existencia de un Benidorm musulmán y en su conquista por las tropas cristianas. Recogió y dio por válida la versión que describe Mossén Jaume Febrer en sus "Trovas de los linages de Valencia". Este autor habla de un tal Roc Castelló explicando que navegó desde Rosas con una fragata, desembarcó en Benidorm y durante la noche asaltó y conquistó el castillo haciendo prisionero a su alcaide. Como premio Jaume I le concedió en feudo el castillo de Benidorm. Dice así:

      "De Roch Castelló la empresa mes grata.
       Fonch vengut de Roses ab una fragata,
       Servint á son Rey, de este tinch per cert.
       Que es estat valent, puix saltá una nit
       Junt á Benidorm, é el castell prengué,
       Cativant als moros, é á son adalit,
       Que feyen la guarda, sens por del conflit,
       De aqueste corsari. En premi tingué
       Lo mateix castell, perque el Rey volgué."

Estos versos hacen referencia a una fragata, tipo de embarcación que no existía en el siglo XIII. Además sabemos con certeza, gracias al gran filólogo Martí de Riquer, que Jaume Febrer es un personaje que nunca existió y que su supuesto libro es en realidad una falsificación realizada entre 1650 y 1680 por el cronista valenciano Onofre Esquerdo para defender los intereses de los nobles valencianos. 

Onofre Esquerdo Sapena (1635-1699) fue  un abogado valenciano con orígenes en la Marina: su padre era de Benisa y su madre de Jávea. Ocupó cargos importantes en el Consell de Valencia y en la Generalitat. Es el autor de un nobiliario valenciano en verso que lo atribuyó a un inexistente Mossén Jaume Febrer, de la época de Jaume I. Algunos historiadores suponen que no se trató de una falsificación sino de un juego entre eruditos que desgraciadamente fue tomado en serio en siglos posteriores. De esta forma todas sus obras han quedado en entredicho. (Imagen tomada de la Biblioteca Valenciana)


La conquista cristiana de la Marina se realizó entre 1244 y 1245 utilizando sobre todo capitulaciones, no combates. La debilidad militar de los musulmanes permitió a los cristianos una ocupación rápida de la comarca sin necesidad de grandes movimientos de tropas ni batallas. Como contrapartida se permitió a los musulmanes continuar en sus tierras conservando su religión, lengua, costumbres, etc. No se intentó su asimilación ni su conversión al cristianismo y sólo se pretendió que pagaran tributos al rey. Por tanto, si Benidorm existía en esos momentos, no se ganó por conquista sino por capitulación pactada. La villa no podía oponer resistencia militar significativa porque tenía unas fortificaciones débiles y las murallas más importantes se construyeron a principios del siglo XIV. Por tanto la conquista del castillo de Benidorm que se celebra en la Fiestas de Moros y Cristianos no tiene fundamento histórico. Ni siquiera tenemos la certeza de que existiera el castillo de Benidorm en esos momentos. 



Los orígenes del Benidorm cristiano.
Hemos visto que Benidorm no es fundación griega y es muy dudoso su origen musulmán. Sólo tenemos la evidencia de que existe desde principios del siglo XIV, cuando hacía algo más de medio siglo que la Marina Baja formaba parte del Reino de Valencia. Por eso parece muy probable que Benidorm y su castillo sean una creación de los cristianos. 

Ya he indicado que los documentos más antiguos en los que aparecen Benidorm son de 1321 y 1322. Están relacionados con Bernat de Sarrià el cual hace donación mortis causa de sus dominios al Infante Pedro de Aragón y Anjou. Esta donación era en realidad una venta en la que el comprador podía disponer de los bienes a la muerte del vendedor. En dicho documento se dice textualmente “et de castro et poblam de Benidorm” que se puede traducir como el castillo y el pueblo de Benidorm. En el valenciano de la Edad Media en vez de la palabra “pueblo” se utilizaba "lloc" ("lugar" en castellano) y designaba a una localidad pequeña y que no tenía organización municipal propia. 

Eso significa que en 1321 en lo alto de Canfali había un castillo y junto a él un reducido grupo de casas protegidas por un pequeño recinto amurallado. Formaba parte de los dominios señoriales de Bernat de Sarriá, que abarcaban casi toda la Marina Baja. El pueblo se denominaba Benidorm y dependía de Polop en los aspectos municipales, religiosos y administrativos ya que no estaba constituido como “villa” o municipio independiente. Esto lo consiguió unos pocos años más tarde, en 1325, mediante la Carta Puebla otorgada por Bernat de Sarrià que lo segregaba del castillo de Polop, también propiedad suya. 


Está claro que con la creación de la nueva villa el almirante buscaba ante todo su beneficio particular: más prestigio, más rentas en dinero, debilitar a su enemigo Roger de Lauria, etc. Pero supuso también la creación de una villa cristiana que a partir de ese momento se hizo importante por su contribución a la defensa del territorio, controlándolo desde lo alto de Canfali. Pasó a formar parte de las poblaciones creadas a lo largo del litoral con esa finalidad: Ifach, Bellaguarda –actual Altea– y Villajoyosa. Estas ciudades eran elementos muy importantes para que el Reino de Valencia asegurase su dominio del mar ya que en aquella época la mayor parte de la población de la Marina Baja era musulmana.


Finalmente conviene indicar un aspecto más: en 1325 Bernat de Sarrià había creado dos realidades jurídicas diferentes aunque ambas se apoyaban en un mismo territorio. 

En primer lugar creó la VILLA de Benidorm, es decir un municipio independiente que elegía a sus autoridades (justicia, jurados, etc.) y establecía sus impuestos y sus normas de convivencia. Este municipio, como ya hemos visto, desapareció muy a principios del siglo XVI.
En segundo lugar creó el SEÑORÍO JURISDICCIONAL de Benidorm, denominado “baronía” en la época. Pero a diferencia del municipio, el señorío no se extinguió cuando sus habitantes lo abandonaron. Se convirtió en un señorío poco productivo hasta 1666, pero continuó existiendo. A partir de esa fecha fue muy rentable para los señores de Benidorm. Duró hasta el siglo XIX y durante unos 500 años este sistema feudal condicionó la vida de todos sus habitantes.


BIBLIOGRAFÍA:

Abad Casal, L.: “Historia del Pueblo Valenciano”. LEVANTE. Valencia, 1988; vol. I.
Alminyana Orozco, Pasqual “Els topònims de Benidorm (1321-1955)”. Ajuntament de Benidorm, 2001
AMILLO ALEGRE, F.: “beatriu Fajardo de Mendoza y la Carta Puebla de Benidorm (1666). Benidorm, 2003.
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