martes, 1 de julio de 2014

La Taula del Bon Profit de Benidorm, una asociación muy peculiar.




El día 27 de junio se reunía la Taula del Bon Profit para su cena número 500 en el restaurante "Isla de Benidorm" en la calle San Pdro. 500 reuniones constituyen un número que invita a reflexionar sobre su trayectoria y las causas de su influencia en Benidorm en los últimos 42 años. Como veremos a continuación es una asociación que tiene, entre otros fines, promover la cultura de Benidorm y su comarca. Por eso fue un honor que me nombraran “cap de taula” para esa cena y en ella leí un texto que, traducido al castellano y con más detalles, os presento a continuación.
En mi opinión por su trayectoria en el pasado y en el presente esta asociación merece figurar en este blog dedicado a la historia de la ciudad turística. No me aventuro a especular sobre su futuro, aunque sí indicaré que puede resultar problemático si las nuevas generaciones no se van incorporando a ella. Captarlas será el reto que habrán de afrontar sus socios.

Francisco Amillo



La “Taula del Bon Profit” es una asociación muy peculiar y la vez muy representativa de Benidorm. Peculiar porque ni su estructura ni su forma de actuar son las habituales y se resiste a cualquier comparación con otras. Podría definirse como una sociedad gastronómica que se reúne para cenar todos los últimos viernes de cada mes, pero eso sería una descripción muy pobre. Hay mucho más.
La Taula tiene como objetivo fomentar, además de la gastronomía, las tradiciones valencianas de todo tipo. Por eso sólo se habla valenciano, las comidas y bebidas son en su mayoría de la tierra y al final de la cena un conferenciante expone temas relacionados con la cultura valenciana.

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Octubre 2012. Francisco Amillo hablando sobre la historia de Benidorm.

Pero no siempre fue así. En un primer momento se trató de una visión puramente local y nostálgica de un Benidorm tradicional que había desaparecido casi de la noche a la mañana y se había transformado en una gran urbe turística. De un pequeño pueblo, en el que los 3.00 habitantes se conocían todos, se había pasado a una ciudad de 15.000, siendo imposibles ya las antiguas relaciones personales. La presencia de numerosas personas que ni siquiera hablaban castellano complicaba más las cosas y provocaba una cierta desazón. Transcribo a continuación un fragmento de un poema de Pepe Zaragoza que muestra este aspecto. En él y en todos los textos valencianos he respetado la ortografía en la que fueron escritos, aunque no sigan la normativa oficial.
Según dicho poema:

En Benidorm cuantes coses,
s'havien fet populars
moltes d'elles s'han perdut
atres tantes es perdran.


Este punto de vista se aprecia claramente en una primera recopilación de menús y charlas realizada el año 1974. Hay poesías de Miquel Pérez (la Panadera), de José Zaragoza Casamayor, Rafael Ripoll Ivars y Pepe Zaragoza (el Carrerò) que son cantos emotivos y la vez descriptivos del Benidorm de antaño: la dura vida del pescador, la entrañable vida familiar y cotidiana, los barrios, las fiestas, la placidez del campo, los sabores y olores de los alimentos tradicionales, el "trenet" de la Marina...

Pero pronto La Taula dejó de ser sólo de Benidorm y amplió su radio de acción a la comarca. Entonces surgió el valencianismo que es una de las características que desde entonces la acompaña. Y no fue fácil por las circunstancias de la época. Eran los años de la dictadura franquista y uno de los símbolos de esa defensa de lo valenciano fue que la “senyera històrica”, la de cuatro barras rojas, presidiera las reuniones. Actualmente, con una Comunidad Autónoma totalmente consolidada y desarrollada y un valenciano como lengua cooficial, tal reivindicación ya no se considera necesaria, pero la “senyera” sigue formando parte de su logotipo.



Pere Maria Orts, en una reunión del año 1978, aludió a las antiguas dificultades para usar la senyera y lengua autóctona en su propio país: “Als temps de perill, de no ésser ben vista la nostra personalitat, la gran abanderada ha estat la Taula del Bon Profit. La senyera dels quatre pals rojos sobre camp daurat hi ha segut l’oriflama de presidència davant el cap de taula en les nits de reunió pel sopar.” [En tiempos de peligro, de no estar bien vista nuestra personalidad, la gran abanderada ha sido la Taula del Bon Profit. La “senyera” de las cuatro barras rojas sobre campo dorado ha sido la oriflama de presidencia delante del jefe de mesa en las noches de reunión para la cena.]

Juan Ronda expuso esta misma idea, aunque de forma humorística, en los siguientes versos publicados en la compilación de 1978:

Per a fugir del soroll
que ens ha dut el turisme
formarem com un manoll
els que parlem valencià
que la cosa, està bé ja,
perquè de sentir a la gent
parlar en llengües estranyes
dins de poc, si això va així,
la llengua que havem mamat
s’haurà del tot desterrat.
[...] La Taula s'adornarà
amb bandera bi-color
roig i groc
que són els de la Senyera
noble, honrada i antiga
per a nosaltres, la primera.

[Para huir de ruido
que nos ha traído el turismo
formaremos un manojo
los que hablamos valenciano
que la cosa ya está bien
porque de oír a la gente
hablar lenguas extrañas
dentro de poco, si todo va así,
la lengua que hemos mamado
se habrá del todo desterrado.
[...] La Taula se adornará
con bandera bicolor
rojo y amarillo
que son los de la “senyera”
noble, honrada y antigua,
para nosotros la primera.]

Este valencianismo les llevó a hacer algo que entonces era poco usual: las cenas se iniciaban con una oración, una costumbre secular en estas tierras. Según se indicaba en 1978: "Norma habitual de beneïr la Taula, abans de començar de menjar." [Norma habitual de bendecir la mesa antes de comenzar a comer]. Pero si bendecir la mesa era lo usual, hacerlo en valenciano era algo muy atrevido. Como escribía Pere Maria Orts "ésser i parlar en valencià n'era un pecat que fins els seminaristes tenien que dur al confessionari i penedir-se." [Ser y hablar valenciano era un pecado que hasta los seminaristas tenían obligación de llevar al confesionario y arrepentirse.]
El sacerdote benidormí Juan Andrés Rodríguez Serrano, asiduo asistente a la Taula, apoyó y fomentó esta postura.
La oración, dado el carácter de los fundadores, era un acto de reivindicación pero sin perder el sentido del humor que siempre la ha caracterizado. Antes del Padrenuestro la oración comenzaba así:

"Donem gràcies a Déu.
Beneix Senyor este sopar
que de miracle tenim,
fer-nos a tots tornar
i les gràcies t'hem de donar
que es senyal de que vivim."

[Demos gracias a Dios.
Bendice Señor esta cena
que por milagro tenemos,
haznos a todos tornar
y las gracias te hemos de dar
que es señal de que vivimos.]



El sacerdote benidormí Juan Andrés Rodríguez apoyó el uso del valenciano en la oración pública y privada. Distribuyó este impreso con el texto de la misa en la lengua autóctona.

La Taula se definió a sí misma como "una asociación cultural y gastronómica que nos junta a una media de unas cien personas de la comarca de la Marina Baixa, en el País Valencià, que tenemos como intereses comunes el buen comer, las tradiciones y la cultura de nuestro pueblo, y gozar de buena compañía. [...] Serás bienvenido siempre que traigas buen apetito y un sentimiento positivo de la vida y la amistad."

La Taula no tiene una organización formal y su funcionamiento parece anárquico, pero funciona muy bien. No tiene sede, ni administración que se encargue de la parte económica o burocrática; no hay libro de actas ni de socios. Tampoco tiene estatutos escritos que regulen su funcionamiento. La asociación quiso imitar al Tribunal de las Aguas de Valencia, regido por acuerdos verbales.
En los primeros años, en 1975, el abogado Juan Ronda Perales redactó una especie de estatutos en verso que denominó Acta de Constitución. Tenían sólo un evidente sentido humorístico y de ninguna manera se puede considerar un texto normativo, aunque recogía los sentimientos y propósitos de los fundadores de la Taula. Decía:

No es farà res per escrit
perquè pot quedar constància
i armar-se algun bollit.
[No se hará nada por escrito
porque puede quedar constancia
y armarse un buen lío.]

Esta postura, que tenía sentido en los años de la dictadura franquista, ha continuado con la democracia y la Taula del Bon Profit no ha sentido nunca la necesidad de poner por escrito ninguna norma adaptada a la nueva situación. La buena voluntad y el entusiasmo compensan esta carencia de organización formal.

Antonio Yañez, en su libro sobre la Historia de Benidorm escribía que se trataba de la entidad más antigua de Benidorm ya que había celebrado el centenario en agosto de 1980 con una reunión en la Isla de Benidorm. Según este autor su actividad quedó anulada en una fecha que no especifica y fue necesario volver a fundarla. Esto fue desmentido por Roc Fuster, que fue durante muchos años Mantenidor Perpetu de la asociación, y por Joan Ronda, que había participado en ella desde su fundación. Indicaron que había habido una mala interpretación del citado autor ya que lo que se celebraba en agosto de 1980 era la cena número cien, no el centenario de la asociación.

La idea de crear la Taula se le ocurrió a Jaume Fuster Llorca hablando con un grupo de amigos en un entierro que en aquella época, dado que no existían tanatorios, se celebraban siempre en la iglesia de Sant Jaume. La costumbre de Benidorm era que las mujeres entraran en la iglesia y muchos de los hombres se quedaban fuera. Entre esos amigos, además de Jaume Fuster, estaban también Vicent Llorca Lloret (Vitorino), Vicent Nogueroles Lloret, Josep Pérez Devesa, Vicent Zaragoza Troya, Joan Ronda Perales, y Josep Zaragoza Pérez (El Carreró), convertido en el poeta del grupo ya que casi todos los meses componía una poesía para la ocasión.
La idea se materializó el 2 de junio de 1972 con una cena de 15 personas en el restaurante La Palmera, del Racó de l'Oix, actuando como “cap de taula” Vicent Llorca y como “avisador” Vicent Nogueroles.


Jaume Fuster Llorca. Su actuación fue decisiva en la creación, organización y expansión de la Taula del Bon Profit

Ya hemos visto que los fundadores fueron hombres y pensaron que las reuniones de la Taula habrían de ser exclusivamente masculinas. En los años iniciales las mujeres tuvieron restringido el acceso, con dos excepciones: la cena de febrero en honor a san Valentín que se organiza conjuntamente con la Comisión de Fiestas Patronales a la que se ceden los beneficios, y a la cena de octubre en honor de sant Donís, que desde hace años ya no se celebra.
Joan Ronda lo explicaba en la ya citada “Acta Fundacional”. Se trata de unos versos que hoy nos resultan sorprendentes y que a algunos les pueden parecer ofensivos pero hay que tener presente que se escribieron en la época de la dictadura de Franco y entonces resultaban cómicos. Decía:

No s’admetrà cap dona
ni pròpia ni amansebà,
mariques reconeguts
ni eixos que, ni fu ni fa.

[No se admitirá ninguna mujer
ni propia ni amancebada,
maricas reconocidos
y esos que ni fu ni fa.]

Con la democracia las protestas de algunos colectivos feminista tuvieron como consecuencia la organización en Benidorm de otra Taula del Bon Profit, paralela a la oficial e integrada exclusivamente por mujeres. Pero tuvo una vida muy corta.
El resultado fue que la norma es relajó, al menos en teoría. Según indicaba Roc Fuster en el año 2000, las mujeres pueden acudir libremente a cualquier cena de la Taula. Pero pocas lo han hecho y su presencia ha sido testimonial. Es el caso de la cantante Núria Feliu y de la historiadora Julia Campón que fueron conferenciantes invitadas.


En los primeros momentos de su fundación se planteó organizarla como las sociedades gastronómicas vascas, pero se descartó la idea. No se quería cocinar y por tanto la elección de menú y del restaurante es importante. Tampoco se quiso tener local propio ni un lugar de reunión fijo. Éste varía continuamente lo cual sirvió para que la asociación se abriera y proyectara a toda la comarca. Ha organizado cenas en prácticamente todas las localidades de la Marina y en lugares de interés ecológico como las fuentes del Algar o la Isla de Benidorm. Fruto de esta proyección fue la creación en la Marina Alta de la “Taula del Bon Menjar”, de similares características a la de Benidorm. Se trató de una iniciativa de Vicent Pons, natural de Pedreguer y asiduo visitante de Benidorm. Pero esta asociación también acabó desapareciendo.


Mayo de 2008 en l'Alfàs del Pi. Roc Fuster, "Mantenidor Perpetu" de la Taula del Bon Profit recibe  del alcalde Vicente Arques una placa durante las jornadas de "Menjars de Cine"

La gastronomía es uno de los ejes fundamentales de la asociación. El "Cap de Taula", en colaboración con el restaurante elegido, se encarga de diseñar el menú del mes que preferentemente habrá de ser a base de productos típicos de la tierra. Se conserva el registro de todos los menús desde su fundación. También se busca mantener una gran calidad, la cual no es fácil de conseguir si el número de asistentes es excesivamente alto.



Cartel de septiembre de 2013 anunciando una reunión de la Taula del Bon Profit en el "Centro de Estudios Ambientales" situado en la partida del Captivador, en la Nucia. Jorge Olcina  habló sobre "Clima y agua: claves para el desarrollo de la Marina" 

Jorge Olcina Cantos, catedrático de Análisis Geográfico Regional en la Universidad de Alicante, fue el encargado de impartir la charla del día 27 de septiembre de 2013.


La tradición de la Taula del Bon Profit dice que en el mes de mayo la reunión debe celebrarse siempre en Benidorm. Se prepara un plato tradicional exclusivo de esta localidad: “el guisat de bot”. El “bot”, pez luna en castellano, era un pescado que se capturaba en la almadraba y que en la mayoría se sitios se descartaba por ser poco apetitoso. Pero en Benidorm, los pescadores fueron capaces de aprovecharlo elaborando un excelente plato. Desaparecida la almadraba de Benidorm, Jaume Fuster fue durante unos cuantos años a comprar pez luna a la almadraba de la Azohía, Cartagena cerca de Águilas.


El  pez luna es plano, de gran tamaño y se alimenta de medusas. Su valor comercial es escaso porque tiene poca carne y muy correosa por lo que normalmente se tiraba. Pero en Benidorm las esposas de los pescadores supieron  aprovecharlo. Desgarraban su carne en  finas hebras y  la cocinaban con salsa a base de pimentón rojo. El resultado es un plato gustoso, con sabor que recuerda el mar.  

Otra reunión destacada tiene lugar en la Isla de Benidorm y se celebra el mes de julio. En este caso el “cap de taula” es siempre el Alcalde de Benidorm, que suele invitar a las personalidades que considera convenientes. El avisador es Ramón Galiana. El conferenciante ha sido a menudo una persona de prestigio como por ejemplo el ex-ministro de Asuntos Exteriores, José Pedro Pérez Llorca, el filólogo Manuel Sanchis Guarner, el cantautor de Xàtiva Raimon, etc.


Reunión de la Isla de Benidorm, 26 de julio de 2013. Tras la cena Jaume Climent hablando sobre la acequia del Riego Mayor de Alfaz del Pi y Benidorm.

El prestigio de la Taula del Bon Profit no se debe sólo a la calidad gastronómica sino también al interés que suscitan los conferenciantes. Dado el ambiente lúdico y despreocupado que hay después de una cena los parlamentos no suelen ser demasiado largos, pero mantienen un nivel intelectual interesante. Además de los ya citados hay que destacar otros conferenciantes ilustres que han pasado por la Taula del Bon Profit. Se trata del historiador Pere Maria Orts i Bosch, Ramón Lapiedra rector de la Universidad de Valencia, Lluís Alpera y Rafael Alemany, profesores de la Universidad de Alicante, el poeta Vicent Andrés Estellés, el grupo musical Al Tall, la cantante Núria Feliu, el escritor Manuel Vicent, el artista Josep Díaz Azorín, el cantante valenciano Paco Muñoz, el músico Juan Blasco, el jugador de pelota valenciana Genovés, el primer presidente de la Generalitat Valenciana Josep Lluís Albinyana, Vicent Pons y otros muchos. Hay que destacar una figura que además de conferenciante fue el animador cultural de la asociación: el fallecido historiador de Calpe, Jaume Pastor Fluixà, asiduo asistente, que contribuyó a elevar su nivel cultural y fue nexo de unión entre las dos Marinas.



Ya hemos visto que la Taula del Bon Profit no tiene normas escritas. Pera hay algunas basadas en la costumbre. Un ejemplo es la prohibición de hablar de política para evitar conflictos y discusiones que puedan alterar la armonía que debe presidir sus reuniones. Según Joan Ronda:

No es parlarà de política
encara que fora local,
i si ve algun concejal
que's comporte com un home
o el tancarem al corral.

[No se hablará de política,
ni siquiera local,
y si viene algún concejal
que se comporte como un hombre
o lo encerraremos en el corral.]

Otra norma consuetudinaria es que si alguien llega tarde a la cena la forma de llamarle la atención es aplaudir intensamente.

Por su carácter respetuoso con todas las opiniones, por potenciar la cultura en un ambiente relajado y lúdico y por estar abiertas a todo el mundo, las tertulias de la Taula del Bon Profit fueron incrementando el número de asistentes y los quince comensales iniciales acabaron siendo un centenar pero ha habido ocasiones en las que se superaron los 200 asistentes. Las cenas de la Isla solían congregar unas 150 personas. Actualmente el número de asistentes ha disminuido y acude una media de unas 50 o 60 personas.

No hay jerarquía de ningún tipo ni entre los organizadores ni entre los socios de la Taula. Su lema es "Entre tots ho farem tot" [entre todos lo haremos todo]. Los socios no están inscritos en ningún Libro de Socios, no pagan cuotas ni tienen obligación de asistir a un número mínimo de reuniones. El carácter liberal, un tanto anárquico y bon vivant, de la asociación permite asistir a cenar sin inscripción previa y sin estar invitado, lo cual a veces, ha creado problemas a los restaurantes porque el número de asistentes previstos no coincidía con el real.

La organización se mantiene porque existe la figura del “Mantenidor Perpetu”, que desde la fundación de la Taula ha recaído siempre en la familia Fuster. El primero fue Jaume Fuster que coordinó todo hasta su muerte en 1989. Después fue su hermano Roc Fuster el que ocupó el cargo hasta que por su enfermedad lo tuvieron que ocupar Joan i Dídac, hijos de Jaume. En una asociación en la que los cargos cambian cada mes, su continuidad es imprescindible para mantener la cohesión. Y dado que la asociación no tiene infraestructuras administrativas, es pieza fundamental en la redacción y archivo de los documentos generados por la asociación (convocatorias, menús, notas de prensa, resumen de charlas de algunos conferenciantes, etc.) Además mantiene la página web y el grupo de Facebook.
Junto al Mantenidor actúan las figuras del “Cap de Taula” y del “Avisador” que duran una convocatoria, o sea un mes. Se nombran al final de la cena y se encargan de organizar la siguiente: elegir la población, el restaurante, el menú, etc.
Además se encargan de avisar a los socios, cosa que antiguamente se hacía personalmente (carta, fax, teléfono...). Hoy día se utiliza también internet.
Al final de la cena y del parlamento se responsabilizan de cobrar su importe a los asistentes.
Joan Ronda lo comentaba así:

Tot s’ha de cobrar a escote,
amb diners del banc d’Espanya.
No cap la lletra ni el xec
que és molt vella l’artimanya.

[Todo se cobrará a escote,
con billetes del banco de España.
No valen la letra y el cheque
que es muy vieja la artimaña.]

Las reuniones de la Taula han adquirido gran prestigio. Hay numerosas crónicas periodísticas que reseñan las reuniones más destacadas. La Universidad de Alicante, que durante varios años organizó unos cursos de verano en Ciudad Patricia de Benidorm, con la colaboración del Ayuntamiento, dedicó una de sus sesiones a analizar la Taula del Bon Profit con la asistencia del sociólogo Mario Gaviria.

La Taula confeccionó varias recopilaciones de convocatorias, menús, poemas, recortes de prensa, etc, destinados a sus miembros habituales. No se editaron a imprenta sino a ciclostil y solía aprovecharse la reunión de san Valentín para presentarlos. Destacan las de los años 1974 y 1975. La de 1978 está prologada por Pere Maria Orts y en el consta el poema humorístico del “Acta Fundacional”. En febrero de 1988, se presentó una colección de recetas de pastelería casera tradicional recogidas por Antonia Perales Valls. 
Para redactar este artículo me he basado en esos textos y en aportaciones orales de personas que han sido miembros desde los primeros años.

4 comentarios:

  1. Sea valiente y llame a las cosas por su nombre, pues miente descaradamente cuando habla de valencianismo, cuando sabe muy bien que es catalanismo puro y duro.
    Pero bueno, allá cada uno si cree sus propias mentiras.

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    1. Las tradiciones están ligadas inextricablemente a la lengua, y sobre todo al lenguaje coloquial. La norma valenciana es catalana, con sus muchas variantes. Como lo es el castellano, se hable en Valladolid, Sevilla o Albacete.
      Conservar las costumbres, la gastronomía, las expresiones populares, ciertos ritos es parte del patrimonio cultural. Y, bueno, ahora además se acabó que sea un espacio solo para hombres.

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    2. Paco Bou: yo no miento. Podría estar equivocado, porque todos, incluso tu, se pueden equivocar. Pero eso no es mentir. Y no soy catalanista sino valencianista. Si haber nacido y vivido en la Comunidad Valenciana y haber trabajado desinteresadamente por difundir su historia, cultura, tradiciones (este blog es un ejemplo) no me diera derecho a sentirme valenciano y a proclamarlo libremente ¿en qué país viviríamos? Por otro lado ¿quién te ha dado a ti el derecho a otorgar patentes de valencianía o de catalanismo? Yo no te lo reconozco. En cuanto a la Taula del Bon Profit, ésta se distinguió por la defensa de la lengua y las tradiciones valencianas en una época en la que estaban perseguidas y eso tiene mucho mérito. Los actuales miembros se sienten valencianos, no catalanes. No se qué entiendes tu por ser catalanista ni me importa. Yo estoy muy orgullos de ser valenciano y de las tradiciones y cultura de mi tierra. En la ortografía de nuestra lengua materna sigo las normas oficiales que son las de la Generalitat Valenciana, no las de la Generalitat de Catalunya. No tengo nada contra Cataluña y los catalanes y los respeto profundamente. Todos somos españoles y compartimos algunos rasgos culturales. Pero cada territorio tiene derecho a mantener su identidad histórica y cultural, algo que yo he defendido siempre para nuestra Comunidad Valenciana, denominada Reino de Valencia en otras épocas.

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    3. Sabe bien mi admiración por usted, pero en este tema chocamos.
      Sabe muy bien que eso no es verdad, pero bueno, lo dicho, cada uno es libre de creer sus mentiras, o las de otros.

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