domingo, 15 de marzo de 2015

 Fredo Marvelli y los turistas alemanes en el Benidorm de 1950 a 1970



Francisco Amillo


1. Los primeros alemanes en Benidorm.

Entre 1950 y 1970, las dos décadas en las que se inicia el desarrollo turístico de Benidorm, los visitantes europeos tuvieron un papel muy importante. Los folletos publicitarios de esa época se redactaban en inglés, francés y alemán además del español. 
Benidorm era en aquellos años una población pequeña pero cosmopolita, porque sus habitantes estaban habituados desde hacía más de un siglo a viajar por todo el mundo y a recibir veraneantes madrileños y alcoyanos. La novedad vino a partir de 1945, cuando de forma tímida al principio y muy decidida después, los turistas internacionales se sumaron a los tradicionales veraneantes españoles. 

Para atenderlos a todos se crearon rápidamente gran cantidad de establecimientos de hostelería. Antes de 1950 sólo había 3 hoteles en Benidorm: Bilbaíno, Levante y Marconi; en 1966 eran ya 31 hoteles a los que se añadían otro 31 establecimientos calificados como pensiones, entre ellos y clasificado como pensión de lujo, el Bilbaíno [1]; la clasificación por estrellas se introdujo, pocos años después, en 1969. 



1. Hotel Bilbaíno, el primero que se construyó en Benidorm.

En abril de 1958 un turista de nacionalidad británica, que firmaba como Gurth, escribía una serie de cartas desde Benidorm. En una de ellas lo definía así: 
"En verdad, Benidorm es un lugar maravilloso, geográficamente hablando. Creo que ahora tiene ventajas sobre Torremolinos.  Estoy agradecido por haberlo visto (Estos son lugares de muy alta calidad, querida, paraísos en la tierra). Todo el ambiente es muy tranquilo, pacífico y bendito. Y el mar murmura, no ruge; puedo oírlo muy débilmente aquí, desde mi habitación, en este momento."



2. Playa de Poniente hacia 1950. Palmeras y playa en un entorno natural sin modificar  por las construcciones turísticas que resltaba sumamente atractivo para los visiantes. Foto de Simeón Nogueroles.


Para él, curiosamente, los hoteles de Benidorm eran demasiado modernos y con muchos turistas alemanes por lo que prefirió alojarse en la pensión Calvo, situada en Canfali, viendo como un encanto su antigüedad. La falta de agua corriente y las dificultades para ducharse le resultaban divertidas: 
"El terreno es más seco y más primitivo, aunque los hoteles son justo lo contrario, horriblemente americanos, de varios colores, y bastante caros. Pasé la noche de ayer en uno de ellos, donde se alojaba un buen número de alemanes. Esta mañana he cambiado a una pensión más primitiva en el casco antiguo sobre el promontorio, lo contrario de la larga linea de hoteles elegantes que se deslizan a lo largo de la playa como  como el aguijón de un moscardón. Tengo aquí una habitación gigantesca en la que la cama de matrimonio se pierde, con dos balcones a lo largo de una de las paredes, pero no hay agua corriente en la casa, así que tengo que molestarme buscando recipientes de agua y llevarlos a una curiosa ducha que hay en el suelo".



3. Año 1958, cuando Gurth indicaba que no había agua corriente en su pensión, al igual que en la mayoría de las casas. Por eso habían surgido vendedores de agua como el de esta fotografía en la que vemos el carro de Pepe Fuster con una cuba; se vendía por cántaros.


Tal como indicaba ese visitante, entre el turismo internacional que acababa de descubrir Benidorm, el alemán jugó un papel digno de destacar, mucho mayor que el actual. "Torremolinos es más cosmopolita: ingleses, americanos, suecos, franceses, belgas, holandeses, etc. Aquí [en Benidorm] sólo hay alemanes"  [2].



4. Plaza de la Cruz con la palmera que en 1936-39 sustituyó a la cruz de término y calle Alameda, todavía sin asfaltar, con un surtidor de gasolina. En el reglamento de Policía Urbana del año 1907 se indica que en esta calle se celebraba el "mercadillo" todos los miércoles. Fotografía de la década de 1940.


Eran turistas que al principio acudían sobre todo en su propio vehículo aunque desde los inicios de la década de 1960 empezaron a actuar turoperadores como TUI, "Touristik Union International", surgido en 1968 por la fusión de otras empresas turísticas. 
Estos turistas alemanes buscaban sobre todo los atractivos naturales de la zona que se reproducían en las primeras postales: playas luminosas y dilatadas, clima privilegiado y las palmeras como símbolo omnipresente de un paraíso mediterráneo. "[...] para los primeros turistas que lo descubrieron hacia 1950 -principalmente alemanes- Benidorm se difunde como la Perla o el Paraíso de la Riviera española (das Paradies der Spanischen Riviera) como bien recalcan los folletos destinados a esta clientela." [3]



El turismo alemán en Benidorm cayó de forma espectacular en la década de 1970. Se ha dicho con frecuencia que fue a partir de 1978, a causa de la grave sequía que padeció ese año la ciudad, cuando tuvo que ser abastecida por barcos cisterna. Pero otros autores señalan que en realidad su declive había empezado antes. Juan Díaz, en su blog "Benidormerías" [4], cita un trabajo de Emilio Martínez Ibarra, en el que tomando como fuente el periódico "Ciudad", se comprueba que las ventas de estancias en Benidorm a turistas alemanes se redujeron algo más de la mitad entre 1973 y 1976:

1973 17.000 
1974 16.000
1975 13.000 
1976  8.000 

Por tanto resulta evidente que los turistas alemanes dejaron de tener interés por Benidorm varios años antes de la gran crisis hídrica. Por eso hay que buscar otras explicaciones a eta deserción de los turistas germanos.

 

5. La economía tradicional, simbolizada por el pastoreo, convive con el naciente turismo. El paisaje natural, todavía predominante, permitía mantener la calificación de "Paraíso de la Riviera Española". Todo cambió a partir de 1963 con las modificaciones del PGOU que dieron paso a la ciudad vertical.




Una de ellas puede estar en el cambio del modelo turístico que supuso la creación de una ciudad vertical tras la modificación en 1963 del Plan General de Ordenación Urbana. Esta reforma supuso la paulatina desaparición del paisaje paradisíaco anterior. El litoral acabó transformado en una playa urbana que poco a poco se iba llenando de rascacielos y avanzaba hacia un turismo masivo con problemas de infraestructuras (escasez de agua potable, aguas residuales vertidas al mar sin depurar, dificultades para el tráfico, inundaciones de 1971 por haber cerrado la salida natural de las aguas de lluvia, etc.) que tardarían algunos años en solucionarse.
También fue en esos años cuando el turismo británico empezó a cobrar auge: los turoperadores británicos empezaron a traer grandes cantidades de compatriotas primero desde el aeropuerto de Manises y luego, a partir de 1967, desde el Altet. La presencia masiva de británicos hizo que los alemanes se trasladasen a otras localidades del interior, de menor densidad demográfica y que conservaban sus atractivos naturales. 

Hoy día, los residentes alemanes constituyen el 0,63 % de la población total de Benidorm y los 1.958 turistas de esa nacionalidad que nos visitaron en 2013 supusieron el 2,23 % del total de turistas extranjeros [5]. Con estas pobres cifras resultaban lógicas las esperanzas puestas en 2014 en el turismo alemán de cruceros aunque, de momento, la realidad ha sido decepcionante.

Así pues está claro que el turismo alemán en Benidorm jugó antaño un papel mucho más destacado que en la actualidad. Y lo fue gracias a una serie de personas de esa nacionalidad que creyeron en las potencialidades de la entonces pequeña población y se instalaron en ella creando empresas relacionadas con el incipiente turismo. 

Uno de ellos fue Fredo Marvelli que con sus postales en blanco y negro difundió unos paisajes de Benidorm que en aquella época resultaban espectaculares y que atrajeron un importante número de turistas alemanes. 
Otro personaje a tener en cuenta fue Albert Becker Zahnarzt que nos dejó interesantes fotografías en color, el pobre color de aquella época. Con ellas constatamos como se iba transformando la población. El autor las donó al ayuntamiento de Benidorm [6]. Becker es también autor del artículo "Vacaciones en Benidorm", traducido del alemán por José Antonio Manzanares Pedreño y publicado en "Benidorm i els benidormers dels anys 60. Fotografies de Quico" .



6. Fotografía de Albert Becker que muestra un mercadillo en la actual plaza de la Constitución, también denominada del Calpí y del Hostal. En el reglamento de Policía Urbana del año 1907 se indica que en esta calle se celebraba el "mercadillo" todos los días mientras que en la Alameda era sólo los miércoles. 
El paisaje paradisíaco de Benidorm tenía como contrapunto la pobreza de sus habitantes que muestra la imagen. De ahí su apuesta decidida por la construcción de un Benidorm vertical, moderno, próspero y densamente poblado.




2. Fredo Marvelli.

En el verano de 1952 un potente coche que arrastraba una enorme roulotte atravesaba Benidorm porque la carretera cruzaba el centro del pueblo, por el actual Passeig de la Carretera. El conductor venía del norte de África donde había realizado espectáculos de magia en Marruecos y había sido recibido por el sultán en Marrakech. 
Ya antes de entrar al casco urbano había quedado sorprendido en la playa de Poniente por un paisaje de palmeras junto al mar que le daban un aspecto de paraíso tropical. Después la carretera transcurría junto al litoral y quedó prendado del pequeño pueblo que apareció frente a él, allá en la lejanía. Vio un panorama luminoso dominado por una gran playa dorada y un  horizonte azul sobre el que se recortaba la silueta del promontorio de Canfali. Y coronándolo, el blanco de sus casas y el azul oscuro de la cúpula típicamente mediterránea de su iglesia. 


7. Vistas de Benidorm en una postal de Fredo Marvelli anterior a 1960


Salió del pueblo y perdió la vista del mar pero el paisaje de campos verdes primorosamente cultivados seguía siendo atractivo. 
Siguió su camino hacia el norte, hasta la República Federal Alemana. Pasó el otoño en Munich y a finales de diciembre viajó a Barcelona para participar en un congreso internacional de magia. Asistió al mismo y al finalizar, en vísperas de Nochevieja, cambió repentinamente sus planes y no volvió a Alemania [7]. Dirigió su coche con roulotte hacia el sur, hasta aquel pueblo alicantino que tanto le había impresionado hacía pocos meses. Con sus encantos naturales y su gente acogedora le preveía un gran futuro turístico si alguien convertía sus bancales de pobre agricultura tradicional en hoteles, chalets y apartamentos. 

Decidió quedarse en él. No parecía una decisión acertada porque el viajero era un gran prestidigitador, acostumbrado a actuar en grandes teatros de grandes ciudades y Benidorm apenas superaba los 3.000 habitantes. Pero se instaló en esa localidad y lo hizo como fotógrafo. 


8. Verano de 1952:  Fredo Marvelli volviendo de África del Norte,  de paso por Alicante.


Se llamaba Friedrich Jäckel pero utilizaba habitualmente el nombre artístico de Fredo Marvelli y en Benidorm sería conocido sólo como Marvelli. 
Su entrada en la villa fue posteriormente muy comentada por todos sus habitantes [8]. Acampó su roulotte, una de las primeras que se veían en Benidorm, en la playa de Levante. Lo hizo a la altura del actual hotel Don Pancho, junto a un chalet con palmeras propiedad de la familia Orts i Bosch que hoy ya no existe. Estuvo acampado una semana y su presencia llamó la atención de los guardias civiles que vigilaban el litoral para evitar el contrabando. Desde hacía unos pocos años cumplía esta misión la Guardia Civil dado que Franco había disuelto injustamente el Cuerpo de Carabineros que desde su fundación en el siglo XIX era el único que se dedicaba a esa misión. 
Los guardias civiles le pidieron la documentación y comprobaron que estaba en regla. Marvelli habló con ellos en un español muy correcto a pesar de su acento alemán. Les cayó muy simpático. Al despedirse les saludó efusivamente y se marcharon. Pasados unos segundos Marvelli les llamó:
─ Por favor ¿me podrían decir la hora?
Los guardias se miraron sus muñecas para contestarle y advirtieron sorprendidos que habían perdido los relojes.
─ ¿Son suyos estos relojes?, dijo mostrando los dos que tenía en su mano. 
Efectivamente eran de los guardias, que quedaron estupefactos...
Se lo contaron a su capitán y éste, lleno decuriosidad, fue a hablar con Marvelli, surgiendo entre ellos una fuerte amistad. En aquellos tiempos eso era un magnífico aval para alguien que quería quedarse a vivir en Benidorm.

Con su habilidad como mago y su don de gentes se convirtió en un personaje popular, del que en el pueblo se contaban varias anécdotas. En una de ellas se dice que había un grupo de colombaires (aficionados a la colombicultura) charlando en un bar. Uno de ellos tenía en las manos un palomo de gran valor y lo acariciaba porque estaba enfermo. Marvelli le pidió que se lo dejara un momento y, para sorpresa de todos, arrancó la cabeza al palomo. El propietario se levantó con toda su furia y se abalanzó contra Marvelli. Éste, sin perder la calma, le dijo:
─ ¡Espera un momento!
A continuación puso la cabeza sobre el palomo y se lo devolvió vivo y entero a su estupefacto propietario. 
Con actuaciones de este tipo se ganó la admiración de todo el pueblo.
 
9. Fredo Marvelli en el escenario y uno de los carteles que anunciaba su espectáculo. Los juegos de luces, al igual que los efectos de sonido, eran muy importantes. Con ellos creaba un ambiente que predisponía al espectador para dejarse impresionar por el espectáculo de magia.


Marvelli era un alemán que había nacido en el 4 de mayo de 1903 en Breslau, hoy día la ciudad polaca de Wrocław [9]. En 1920 comenzó a trabajar como mago en su ciudad natal. Más tarde pasó a Berlín y a pesar de algunos fracasos iniciales acabó actuando en importantes salas y convirtiéndose en uno de los mejores magos de Alemania. En 1937 participó en un congreso internacional de magia y por su habilidad con los idiomas fue el encargado de recibir a los invitados de otros países, además de actuar como mago en la gala. 
En esos momentos era uno de los magos más populares de Alemania y actuaba durante meses en las mejores salas de Berlín. Hitler disfrutó con su espectáculo. 
En 1942, en plena guerra, publicó un libro de magia, "Zauberkünste", en una reducida edición. Quedan muy pocos ejemplares porque durante los bombardeos aliados se perdió la mayoría de ellos. Sobrevivió uno en España porque fue un regalo de Marvelli al mago alicantino Germán Olivier, de nombre artístico "Dr. Fo".

Alguien le denunció a la Gestapo por defender a unos magos judíos y por escuchar clandestinamente las emisiones de la BBC de Londres. Para evitar su arresto solicitó ser destinado al Norte de África donde el famoso mariscal Erwin Rommel combatía a ingleses y norteamericanos. Primero le encargaron distraer a los soldados heridos con sus sesiones de magia y luego, por su facilidad con los idiomas, Rommel le impuso la tarea de mantener buenas relaciones con la población árabe.
En 1943 el Afrika Korps volvió a Europa y en 1944 fue detenido por la Gestapo a pesar de que nunca ocultó sus simpatías por los nazis. Las causas de la detención no están claras pero tal vez haya que buscarlas en las represalias hacia los colaboradores de Rommel tras el fallido atentado contra Hitler.
Cuando Berlín fue ocupado por el ejército ruso fue encarcelado de nuevo por los vencedores pero su habilidad como mago y haber sido oficial de confianza de Rommel se convirtieron en su aval y fue liberado. 

Tras la guerra continuó con su actividad como mago actuando sobre todo en balnearios alemanes. En 1947 participó en París en un congreso internacional de magos donde entró en contacto con los españoles. Se conserva una foto con ellos.



10. Paris 1947: participantes al congreso de magia. En el centro, con gafas, Marvelli. 



En Youtube [10] hay un vídeo con una corta actuación suya en la que lo vemos moviéndose por el escenario haciendo aparecer un cigarrillo tras otro. Es uno de los números que le dio más popularidad y aunque su habilidad manual era excelente también resultaban importantes los efectos de iluminación y sonido para crear entre los espectadores un ambiente propicio para la magia. Puedes verlo aquí.  


Este era el Marvelli que a principios de 1953 llegó a Benidorm. En un primer momento había pensado instalarse en Barcelona pero cambió de opinión al recordar aquel pueblo alicantino que había empezado a apostar por el turismo. 
Le pareció de una belleza y tranquilidad tan placenteras que le costaba creer que ningún extranjero lo hubiese descubierto. Y además estaba el clima: su invierno tenía temperaturas similares a las de septiembre en Alemania... 

Los españolesles ya habían descubierto ese lugar paradisíaco y habían rodado en su playa de Poniente y en la Cala el film "Alba de América" del año 1951; posteriormente esas playas y palmeras fueron también el escenario donde  se rodó "Molokai, la isla maldita" (1959). En ambos casos gracias a la magia del cine el pueblecito mediterráneo se convertía en un exótico paraíso tropical lo que demostraba sus posibilidades turísticas.  Para los compatriotas de Marvelli Benidorm era muy poco conocido y él estaba dispuesto a que eso cambiase.
 

11. Jóvenes de Benidorm que participaron en el rodaje de "Alba de América"



Pero no era el primer alemán que se instalaba en Benidorm. Mucho antes lo había hecho Karl Fromuller que con anterioridad a 1936 venía de veraneo primero en el hotel Bilbaíno y después en la casa que se construyó. Vivía en Madrid y era responsable de una empresa de medicamentos veterinarios.

Después de la II Guerra Mundial se instaló en estas tierras Kurt R. Braun, un judío austríaco que  tras la anexión de su país por Alemania había tenido que huir. Durante la guerra trabajó para el espionaje británico alcanzando grado de oficial. En Benidorm instaló una sala de fiestas que se hizo famosa con el nombre de "Bobby's Bar". Estaba situada en la actual zona de discotecas de la partida del Derramador, en el km 127 de la entonces Carretera Nacional 332. A causa de esta discoteca  muchas personas de Benidorm designaban a Fromuller con el nombre de Bobby's.

11. Página 63 del diario ABC del 29-8-1968 donde se indica que Fromuller (incorrectamente denominado  Kurt R. Braun) era  conocido en Benidorm como Bobby's y además un autor dramático. 



13. Descripción que
en 1975 hacía de Bobby's Bar el juzgado de Villajoyosa.

Contaba Jaume Climent Such que un día un grupo de alemanes estaba charlando en la mesa de un bar de la calle Gambo. Se les acercó un compatriota y les dijo que acababa de llegar y no tenía nada: ni dinero, ni comida, ni cobijo. Kurt Fromuller le ofreció una habitación en su casa. Era, le explicó, un sótano pero tenía lavabo, váter y dormitorio. 
─ Para mi será un palacio, comentó agradecido. 
El recién llegado dijo llamarse Humberto Hans Stropciski, aunque es posible que no fuese su nombre real. En Benidorm todos lo conocían como Hans. Más tarde se supo que había sido un miembro del partido nazi y de las SS y que no podía volver a Alemania por ese pasado. 
Paradojas de la vida: la ayuda del judío fue fundamental para el antiguo nazi. Hans pudo establecerse en Benidorm, en el que se integró perfectamente. Por su don de gentes se ganó la vida vendiendo inmuebles ya que la industria de la construcción destinada al turismo empezaba a despegar. Poco después un exmilitar, Eduardo Ubago, se instaló en Benidorm y con su título de Agente de la Propiedad Inmobiliaria creó la agencia Ubago con oficina situada en la calle Martínez Alejos. Fue la primera inmobiliaria oficialmente registrada en Benidorm. Hans era tan buen vendedor que Ubago acabó contratándolo. 

Sobre la vida de Marvelli y este grupo de alemanes en Benidorm Miguel Alberto Martínez Monge comentaba:
"Marvelli llevaba en su espectáculo unas mujeres alemanas gloriosas. Cuando ya vivía en Benidorm, algunas de las que habían trabajado con él recalaron aquí y acabaron casándose con gente de aquí. Marvelli […] se viene a Benidorm donde se habían establecido, además, algunos miembros de las SS. Uno de ellos compraba los objetos expoliados del Tossal de la Cala: monedas, vasijas, cualquier cosa que pudiera tener valor."  [11] 

Estas informaciones de Martínez Monge son fruto del conocimiento de primera mano que tiene de esa época. Fue Hans Stropciski el que compraba los objetos arqueológicos expoliados, sobre todo monedas ya que era un gran aficionado a la numismática. Pero da la impresión que también Marvelli participó de esta fiebre de compra de antigüedades: en la fotografía de su casa se ve, junto a la entrada, un ánfora que probablemente tiene su origen en el Tossal de la Cala. Al paraíso natural se unía el paraíso arqueológico... 

De entre esas mujeres que traía a Benidorm y que casaron con personas de la villa destacan Bárbara Gallas [13], Marion y Jutta, según informaba Rosa Marcet. Pero Marvelli estaba casado y su mujer residía en Alemania. Al adquirir propiedades y tener que vender algunas de ellas necesitó la firma de su esposa y la trajo aquí.

Para ganarse la vida no se dedicó a su profesión de mago sino que recuperó la actividad de fotógrafo que había ejercido durante la guerra en el Norte de África. No se dedicó a los reportajes de bodas, bautizos y otros acontecimientos, que para eso ya estaba Simeón Nogueroles, un oriundo de Villajoyosa que había montado su estudio fotográfico en 1947. 
Marvelli retrató sobre todo los paisajes de Benidorm y los puso en postales, siendo el primero que patentó esta actividad en la ciudad. Montó su estudio en el Paseo de la Carretera, muy próximo a la confluencia con la Alameda. Vendía sus postales allí y en los hoteles.
Estas postales dieron a conocer en Alemania ese paradisíaco lugar que era Benidorm en aquellos años. El incremento del turismo alemán tuvo algo que ver con esta actividad de Marvelli. 

 

14. Playa de Levante de Benidorm fotografiada por Marvelli




15. La Cala de Benidorm en una postal de Marvelli.

 No le fueron mal las cosas ya que pudo construirse tres casas. 
Compró por un precio para él muy bajo una parcela hacia el centro de la playa de Levante y construyó allí un chalet de dos plantas con una dependencia en forma de torre de una planta. Era su residencia pero también funcionaba como hostal. Era un lugar de encuentro de artistas y hombres de negocios. 

 

16. Año1953-5: Residencia de Fredo Marvelli en Benidorm


Vendió esa casa y se construyó otra en la calle Primavera, en un terreno comprado a Diego Soria en el que edificó su chalet que también acabó vendiendo a unos holandeses. Su tercera residencia fue otro chalet de la playa de Poniente, a la altura del actual puesto de la Cruz Roja. 
Actualmente no queda ninguna de ellas. Todas se vendieron y sobre sus solares se levantaron bloques de apartamentos. Todo un símbolo de aquel Benidorm paradisíaco pero pequeño (6.202 habitantes en el año 1961) que dejaba paso a la gran ciudad edificada en altura (75.293 habitantes en 2013).

Marvelli fue un personaje peculiar que pronto fue conocido y admirado por todos los habitantes de Benidorm y así se recoge en algunas publicaciones. Una de ellas es la entrevista que publicaba el diario Información de 27-1-1957. Fue realizada en su domicilio de la playa de Levante y firmada por Vidal Masanet. El artículo no dice gran cosa sobre  su actividad en Benidorm e insiste más en su actuación en el norte de África, pero es una prueba de la fascinación que el personaje despertaba:

"Vive en Benidorm el que fue "mano derecha" del Mariscal Rommel.
En la deliciosa población de Benidorm, tan frecuentada por el turismo internacional, vive desde hace algún tiempo un hombre que si ahora pasa inadvertido, hace unos años, ─tantos como para remontarnos al período de la última guerra mundial─ fue famoso y constituyó uno de los grandes resortes de la estrategia bélica puesta en práctica por Alemania. Este hombre, cuyo pasado llena un libro de atractivos episodios, y cuya acción casi le define como una gran figura legendaria, fue un día jefe de los servicios particulares de del famoso marisca Rommel de renombrada personalidad durante la citada guerra. Este hombre, repetimos ahora residente en Benidorm, tiene fama de ser un "mago" y tal es el poder de su magia, que fue esta la que tan destacado papel ejerció en el desempeño de las funciones propias de su antiguo, celebrado y tan recordado cargo. Se llama Marvelli.  

Un Mago en la Guerra Mundial
A Marvelli le visitamos en su hotel de Benidorm, un edificio frente al mar. Nos recibió una bella mujer alemana. Mientras nos anunciaba y hacíamos una breve espera en el confortable recibidor, una colección de fotografías, que adornan con gracia el "hall", nos revelaban la personalidad del personaje buscado. Marvelli es de regular estatura, usa gafas y su gesto es de una manifiesta vivacidad, así como su mirada que sin dejar de ser ágil, se pierde a veces en lo distraído para mirar luego en forma penetrante. Nos pareció un "brujo" ─más que un mago─ elegantemente vestido. Habla correctamente el español, pero con una dicción que no oculta su condición de alemán. Marvelli, cuando nos recibió, se disponía a salir de viaje. Aplazó la salida media hora, hasta el tiempo que le fue posible, y nos prometió que tendríamos ocasión de ahondar sobre su inquieto pasado en la próxima visita, para la que determinó una fecha. 

Cómo actuaba.
Este hombre, que fue la mano derecha de Rommel, dentro de su habilidad indiscutiblemente polifacética, cultiva y ha demostrado ser un excepcional fotógrafo, porque también con la cámara sirvió al mariscal Rommel. En una de las fotos colgadas de las paredes, aparece Marvelli vestido de árabe. Le identificamos porque el mismo Marvelli nos los dijo.
─ ¿También hizo de espía?
─ De todo tuve que hacer. No deja de ser un modo de combatir. Con esa indumentaria y debidamente caracterizado, de nuestras posiciones pasaba a las del enemigo, y allí cumplía delicadas misiones militares. 

Su poder de hipnotizador.
El hombre que por ser de confianza asumía la jefatura de las decisiones del gran militar Rommel, nos muestra un gran tomo de recortes de periódicos y revistas, con abundantes ilustraciones. Nadie sería capaz de poner en duda la fama de Marvelli en Alemania. Por lo que se desprende, con su "magia" coadyuvó a la consecución de muchos éxitos. La superstición árabe veía en este alemán, caracterizado de árabe, un anunciador de catástrofes. Marvelli vaticinaba... intencionadamente, sugestionaba a la gente, a los soldados árabes, a los jefes. De las debilidades del enemigo se aprovechaba el ejército alemán. Marvelli "dividía" -dividir es vencer- intrigaba y creaba en campo contrario una legión adicta. Rommel le distinguía.
─ Ya hablaremos otro día, nos dice Marvelli 
Y nos brinda una sesión de "magia" mientras la bella alemana lleva unas copas de licor. Marvelli hace desaparecer cuanto hay en la mesa. También desaparece el cigarrillo que tenía en la mano. Lo saca del bolsillo de nuestro compañero, Ángel García. Diabluras de mago. De su habilidad podría hablar la población de Altea. Actuó en un teatro a beneficio de los pobres. A este hombre no le asustan las tablas, porque fue profesional. Antes y después de la guerra."

Antonio Yañez [12] ofrece otra referencia sobre Marvelli que resulta fantasiosa y carente de fundamento. Habla de la existencia de un tesoro del III Reich oculto en el fondo de la Bahía de Benidorm y lo relaciona con la figura de Marvelli, al que considera un espía:  "¿Habría alguna relación entre el supuesto tesoro guardado en Benidorm con la presencia del veterano espía [Marvelli] al que se refiere el reportaje del que en estas páginas nos hacemos eco?".

Una prueba de que su nueva vida en Benidorm satisfacía plenamente a Marvelli es que abandonó la magia profesional en 1955 al vender al mago Olof Becher (1933-1982) toda su parafernalia de magia y el derecho a usar el nombre artístico de Marvelli Jr. 
No obstante Marvelli llevó a cabo algunas actuaciones, pero lo hizo con finalidad totalmente altruista. Por ejemplo en enero de 1954 ayudó a recaudar fondos para la restauración de la Capilla de la Virgen del Sufragio participando en una función del Cine Ronda.


17. Fotografía realizada por Quico (Francisco Pérez Bayona) del cartel que anunciaba una función benéfica celebrada en el Cine Ronda a favor de la restauración de la capilla de la Virgen del Sufragio. Marvelli fue uno de los que actuaron en ella, de forma desinteresada como todos los demás.


  A mediados de la década de 1960 Marvelli traspasó también su negocio fotográfico a Rueck. Le cedió tanto la tienda del paseo de la Carretera como la patente de las postales. Foto Rueck SL se convirtió en una destacada empresa cuyas postales en color constituyeron durante muchos años uno de los símbolos de Benidorm y difundieron su imagen por toda Europa. 

Marvelli estaba en el Principado de Andorra cuando le sobrevino la muerte el 6 de mayo de 1971, al día siguiente de celebrar su 68 cumpleaños. Fue enterrado en Benidorm según Alain Denis.





Fuentes de información:

[1] Lista hoteles de Benidorm y sus precios en un folleto de 1966.

[2] En http://cartas56.blogspot.com.es/2014_01_23_archive.html.  .

[3] Juan-José Chiner "Los hoteles del Paraíso 1954-64", pág. 32.

[4] https://jdiaz474.wordpress.com/2010/12/13/el-turismo-aleman-que-se-fue/

[5] "Benidorm en cifras" año 2014. Ayuntamiento de Benidorm.

[6] Algunas de esas fotografías están disponibles en internet en el grupo "Benidorm200" de Facebook.

[7] "FREDO MARVELLI, le Roi des manipulateurs en Espagne" por Alain Denis. Disponible en http://www.libros-carteles-ilusionismo.com/2014/05/fredo-marvelli-le-roi-des-manipulateurs-en-espagne-par-alain-denis/

[8] La información sobre la presencia de Marvelli en Benidorm en las décadas de 1950 y 1960 procede fundamentalmente del testimonio oral de Jaume Climent Such y su esposa. 

[9] Biografía de Marvelli en: http://www.marvelli.de/Vita.html

[10] https://www.youtube.com/watch?v=MYc3zgFp3AE.

[11] "Benidorm al cor i al visor", año 2002, pág. 22

[12] "Historias y leyendas de Benidorm", página 315.

[13]  Según escribía una comunicante, que quiere mantener el anonimato,  Barbara Gallas estuvo de niña en Berlín. Durante la segunda guerra mundial ella y su familia tuvieron que esconderse de los nazis y rusos. Ella era una de las jóvenes alemanas que llego a Benidorm a principios de 1953 en la caravana Marvelli. Ella vino desde Berlín pasando primero por Italia. Le ayudaba a preparar sus actuaciones y ponía la música de fondo. Aquí conoció al que  fue su marido y ya no abandonó esta ciudad.Tenia 23 años  y ahora 85.



6 comentarios:

  1. Me ha aparecido apasionante la vida de Marvelli y maravilloso que nos lo cuentes porque ignoraba totalmente su existencia. Me han gustado sus fotografías y me ha sorprendido que inventara el negocio de las postales. Era una forma de promocionar Benidorm.

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  2. Es fascinante que la realidad convoque a estos personajes que parecen salidos del mundo de la imaginación y la ficción. Esta prehistoria del Benidorm turístico debería estar protegida como bien cultural. Así que te estamos muy agradecidos por estos paseos reposados que miran al pasado. Quienes hemos conocido solo el Benidorm vertical, nos cuesta imaginar que fuera un oasis tranquilo y casi tropical. También muy pobre, hay que añadir. A pesar del turismo de masas, qué duda cabe que el clima en invierno es paradisiaco y que cuando paseamos por paisajes un poco alejados del ya extendidísimo casco urbano, la belleza todavía virgen nos alcanza. Tus descubrimientos de arqueología humana son una fuente de placer. Y, la verdad, tú también deberías estar protegido como bien cultural. Mucho bien nos haces y mucha sabiduría nos regalas. Gracias. Y, claro, más....
    Esperanza

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    1. muchisimas gracias por los elogios y reconocimientos del grandisimo distinguido unico y inigualable fredo marvelli.remite :su nieto

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  3. Patricia Barbara Martorell Gallas10 de abril de 2015, 18:19

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    1. hola un gran placer y honor y orgullo en conocerla y en descubrir toda esta informacion ya que mi abuelastro adoptivo fue ni mas ni menos que el mismisimo fredo marvelli.

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  4. Ahora mismo estoy en Benidorm disfrutando de mis vacaciones y he leído todo lo que hizo Marvelli por esta gran ciudad, una gran persona.
    Muchas gracias por compartir su historia.
    Un saludo,
    Sergio.

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