miércoles, 10 de junio de 2015

Imágenes turísticas en blanco y negro: el Gran Hotel Delfín, símbolo de los primeros años del turismo de Benidorm. 


Francisco Amillo 


Desde 1963 y durante los años del franquismo y los inicios de la democracia, el "Gran Hotel Delfín", situado en la Cala de Benidorm, fue el más lujoso de la ciudad. Era el "Suntuoso Hotel Delfín", como lo describió Ángel Laborda (ABC 14-9-1980) y estaba reservado para una clientela muy selecta y con "glamour".  De ahí procedían su singularidad y la gran admiración que suscitaba entre residentes y visitantes. Personalidades del mundo de la política, la canción, el toreo, el periodismo, el cine, etc., se alojaban en él cuando acudían a la ciudad por razones profesionales o de ocio. 
En la actualidad Benidorm ha crecido y su turismo se ha transformado. El Hotel Delfín ya no es el más lujoso aunque mantiene una tradición y una historia que lo hacen diferente a demás hoteles de la ciudad a pesar de haber perdido aquel carácter de exclusividad que tenía en sus primeros tiempos.  El símbolo de esa transformación fue la bajada de la categoría 5 estrellas a la de 4 hacia 1995. Sin embargo tiene un mérito incuestionable: fue el emblema de la ciudad turística en las décadas de 1960, 1970 y 1980.




 

1. Postal de Benidorm de la década de 1970 con el Gran Hotel Delfín como tema principal. El mural de los delfines de su fachada norte, de un estilo geométrico, fue diseñado y pintado en 1963 por su fundador, el empresario Felipe Pastor Gómez. Se convirtió en un elemento emblemático en las postales del Benidorm de aquellos años y sigue siendo uno de los iconos turísticos de Benidorm.




El entorno del Gran Hotel Delfín

El hotel Delfín está muy vinculado al desarrollo del turismo en Benidorm que se inició en 1950 y se consolidó en 1956 cuando se aprobó su Plan General de Ordenación Urbana. Este plan, que transformó de forma extraordinaria la hasta entonces diminuta población, fue posible gracias a la gestión del alcalde Pedro Zaragoza Orts, definido como "el visionario que creó Benidorm". 
Pero no fue el único: en el verano del año 1957 recalaba en Benidorm Felipe Pastor González, que a otra escala, fue también un visionario ya que supo valorar el potencial turístico de la pequeña villa y acabaría construyendo dos hoteles en ella. Uno fue Los Dálmatas, vendido posteriormente al grupo RUMASA. Pero su gran mérito fue ser el verdadero artífice del Hotel Delfín que durante unos treinta años fue el más lujoso e importante de Benidorm. Teniendo en cuenta que en 1950 el pueblo contaba con unos 3.000 habitantes, con las calles sin asfaltar, sin agua potable ni alcantarillado, viviendo de la actividad marítima y de una pobre agricultura, eran necesarias unas dosis de clarividencia, optimismo y tesón poco habituales. 



2. Playa de la Cala de Benidorm antes de 1960. Los cultivos de olivos y almendros ocupaban las tierras próximas al mar sobre las que se extendieron más tarde las edificaciones turísticas.


 


3. Benidorm a principios de la década de 1950: mercadillo en la Plaza de la Constitución, sin asfaltar como el resto de calles. Al inicio de esa década era difícil imaginar que un pequeño pueblo y sus humildes gentes podrían protagonizar la gran transformación que experimentó entre 1950 y 1980. (Fotografía de Albert Becker; Archivo Municipal de Benidorm).



Todo empezó en el verano de 1957 cuando Felipe Pastor veraneaba en Alicante e hizo un viaje en automóvil hasta Benidorm. Le impresionaron la Cala y el Tossal y cuando vio allí un solar en venta supo lo que tenía que hacer: "Estáis pisando oro", dijo a su esposa y acompañantes. 
Le entusiasmaron las bellezas naturales de esta Cala, con una dilatadísima playa de arena dorada, horizontes azules de mar y cielo y palmeras junto al mar que le daban un exotismo peculiar. Una playa que gracias a la magia del cine ("Alba de América", "Molokai", etc.) podía verse como un paraíso tropical. Y como tal lo preconizaba la propaganda de la época en algunos folletos turísticos:  "el Paraíso de la Riviera española" (das Paradies der Spanischen Riviera)



4. La Cala hacia 1955 antes de ser transformada por el turismo. Se aprecian el Tossal sin el mirador de la cumbre, la ermita de Nuestra Señora del Mar y el camino de acceso, todos ellos construidos en 1958. Se ven las palmeras de la Cala y los campos de olivos. El hotel Delfín se construyó al pie de la loma alargada que se ve en el centro, a la derecha. (Fotografía de Simeón Nogueroles)




 


5. Aspecto del Tossal y la Cala hacia 1960 cuando aún no se había construido el Gran Hotel Delfín pero la empresa "Gargallo SA" ya había urbanizado la zona. Se habían trazado los viales aunque no había acometidas para el agua potable ni para el saneamiento.



Además la zona tenía un interés añadido: el arqueológico. En lo alto del Tossal se localizaron unos restos arqueológicos de época ibérica excavados entre 1944 y 1951. Según los primeros excavadores era un poblado de los siglos II y I a.C. aunque investigaciones del año 2013 demostraron que era en realidad un fortín romano del siglo I a.C. cuyos restos aún pueden visitarse.  
Por otra parte en lo alto de la loma alargada que había entre el Tossal y el Hotel Delfín se encontraron restos que los expertos de la época identificaron como de una factoría púnico-fenicia del siglo IV a.C. que se complementaba con un santuario ibérico situado en otro cerro en el que se encontraron dos esculturas de piedra, un león y un toro,  y los pebeteros de la diosa Tanit conservados actualmente en el MARQ. 
Tras las excavaciones oficiales hubo excavaciones no autorizadas que permitieron obtener y poner a la venta un importante número de objetos arqueológicos que turistas y residentes extranjeros adquirían con avidez. El propio alcalde Pedro Zaragoza compró una espada romana hallada en el Tossal y la regaló a la esposa del Jefe del Estado Carmen Polo. Al paraíso natural se añadía el arqueológico.



6. Yacimientos arqueológicos en el entorno de la Cala. 1: fortín romano del s I a.C. 2: factoría del siglo IV a.C. con muralla rectangular. 3: colina con santuario al aire libre o necrópolis según otros autores. 4: horno cerámico romano del siglo I d.C. 5. Instalaciones portuarias del siglo IV a.C ya que la línea de la costa en aquella época estaba mucho más al interior que hoy día.




La génesis del Gran Hotel Delfín

Felipe Pastor entabló una buena amistad con el alcalde Pedro Zaragoza. No resultaba difícil ya que ambos eran de carácter extrovertido, buenos conversadores y compartían una misma ideología, conservadora en lo político y religioso y emprendedora en lo económico. Pedro le había hablado de su plan de crear en la Cala una zona turística de alto nivel con chalets y hoteles de lujo como en la Riviera Francesa. Felipe Pastor había quedado entusiasmado con ese proyecto y vio ahí su oportunidad: construiría su propio hotel de lujo. 




7. Cala de Benidorm hacia finales de la década de 1960. Se ve el Gran Hotel Delfín, inaugurado en 1963.


El primer paso fue buscar socios ya que se trataba de una inversión considerable. Y los encontró pronto. En primer lugar ilusionó a su hermano Julián al que se unieron poco después Manuel Ruíz Sol y Luis Piñeiro Lago. 
Y así el 30 de diciembre de 1957 los nuevos socios, según consta en las correspondientes escrituras del notario José Monfort Romero, procedieron a la adquisición del solar del futuro hotel.
Compraron a Manuel Lanuza Gouden una pequeña parte de su gran finca de 80 Ha en la partida del Moralet. Adquirieron exactamente 8. 893 m2 que lindaban con el paseo marítimo, los de menor valor agrícola, y pagaron 168.967 pts.
De igual modo compraron otros 2.742 m2 a "Casa Gargallo SA", la empresa que había urbanizado esa parte de la Cala. Estuvo representada por Antonio Rodríguez-Valdés y el precio fueron 42.908 pts.
De esta manera las dos fincas colindantes se agruparon en una única parcela de 11.635 m2. y, según la escritura de compraventa, se obligaban a empezar las obras del hotel en un plazo de 45 días.

Sobre la finca comprada a Manuel Lanuza Pedro Zaragoza Orts escribía  en su columna del diario ABC  de Alicante “La Cara del Moro” el 28 de agosto de 1991 un artículo que titulaba “Don Emilio” refiriéndose a Emilio Castelar. Decía  que: "Por  lo que me han contado, a D. Emilio [Castelar] le gustaban mucho los higos y una buena mañana, acompañado de otro buen amigo suyo y republicano federalista de Pí y Margall, que fue D. José Roig, a quien debo esta información, visitaron la finca “La Cala”, propiedad de sus parientes Los Lanuzas, en donde en el bancal en que hoy está situado el Hotel Delfín, de mi buen amigo D. Felipe Pastor, había una higuera verdal de frutos dulces como la miel. Les acompañó en la caminata el sobrino de D. José Roig, que era un niño y que de mayor fue alcalde de Benidorm: D. Emilio Ruzafa. Castelar y acompañantes terminaron con los higos al alcance de la mano y D. José Roig le rogó al niño Emiliet que trepara a la higuera para coger la fruta madura de las ramas más altas y se la ofreciese a D. Emilio. Muchos fueron los higos que le fue “tirando” el niño al tribuno, hasta que ya cansado y dirigiéndose a su tío le soltó: “¡Tío Pep, tírali figues a D. Emilio!”. Esta frase se repite por aquí siempre que a alguien le cunde la comida o cualquier actividad."



El 7 de febrero de 1958 Felipe Pastor, en nombre de la nueva sociedad Delfín SA, enviaba escrito al alcalde de Benidorm para que el "gran hotel de turismo" proyectado fuera declarado "de alto interés local". Se especificaba que "llevará la denominación de "HOTEL DELFÍN", y constará de unas 150 habitaciones dobles todas ellas con baño y dotadas de gran confort. El edificio irá exento dentro de la parcela rodeado de zonas ajardinadas, disponiendo de pista de baile y atracciones, campo de tenis, piscina reglamentaria para campeonatos, bolera americana y estacionamiento de vehículos. En definitiva se proyecta construir un Hotel, que aún cuando será clasificado como 1ªA, prácticamente será de lujo."
Hoy día nos llama la atención que se notifique como algo importante que todas las habitaciones tuvieran baño propio. Sin embargo en aquella época no era lo habitual, especialmente en las pensiones y hoteles más antiguos. Y también resulta chocante que se anuncie una gran piscina cuando no había suministro de agua potable. Aquí debió jugar un papel importante Pedro Zaragoza que había iniciado las obras para llevar agua a Benidorm. A pesar de su enorme interés y dedicación, las obras se fueron atrasando y hasta 1960 no se inauguraría el nuevo suministro. 



8. Primer proyecto del Gran Hotel Delfín, de categoría 1ªA, es decir un nivel inferior a la categoría Lujo. La orientación al sur permitía que la mitad de habitaciones tuviesen vistas al mar y el resto a la montaña (Puig Campana). Contemplaba, como era habitual en la época, dormitorios para los trabajadores en el semisótano, separando las zonas de hombres y mujeres. (Planos en el Archivo Municipal de Benidorm)


El 15 de marzo el pleno del ayuntamiento de Benidorm aprobaba por unanimidad la solicitud y lo declaraba "de interés local". Cinco días después Delfín SA registraba en dicho ayuntamiento la solicitud para obtener el preceptivo permiso de obras. Iba acompañado de los planos del arquitecto madrileño José Mª Garma Zubizarreta. Diseñó un hotel orientado hacia el mar, con una gran fachada curvada "para aprovechar las brisas marítimas y vistas al mar y a la montaña [Puig Campana]". Aunque se preveía la instalación de aire acondicionado se indicaba que con esa orientación no sería imprescindible. 
El arquitecto concluía que "por los materiales a emplear, como por la amplitud de los servicios, el futuro Hotel, será considerado de gran lujo". El precio estimado de la obra era de casi diecisiete millones de pesetas (16.977.522,28 pts) un gran capital para la época. 

 


9. Plano del Gran Hotel Delfín del año 1958 del arquitecto José Mª Garma. Preveía calefacción por agua caliente y carbón y baños en todas las habitaciones. Como no existía alcantarillado se indicaba que "las aguas sucias, desaguarán en una o dos fosas o tanques sépticos", una solución habitual en la época que tenía el inconveniente de la contaminación fecal de las aguas del subsuelo. (Fuente: Archivo Municipal de Benidorm)



El arquitecto municipal examinó los planos y escribió en su informe: "no cumple las ordenanzas en lo que respecta a las alturas, no obstante ver informe adjunto donde se razona que se puede autorizar". En dicho informe indicaba que aunque sobrepasaba los 14 metros de altura máxima que indicaban las ordenanzas no ocupaba todo el volumen edificado que permitía la parcela así que el municipio lo podría autorizar. Y así lo hizo el pleno municipal el 3 de abril de 1958. Este trato benévolo es muy probable que se debiera a las gestiones de Felipe Pastor ante Pedro Zaragoza, algo de lo que, evidentemente, no podía quedar constancia escrita.

Pero a pesar de dicha autorización este primer proyecto de 1958 nunca se llevó a cabo. Desconocemos las causas pero es muy posible que fueran los altos costes del proyecto en el que los otros inversores no tenían tanta fe como Felipe Pastor. 

De lo que sí tenemos constancia es que casi tres años después, el 14-2-1961, la sociedad DELFÍN SA solicitaba en el ayuntamiento de Benidorm un segundo permiso  para construir en su solar de la Cala un bloque de apartamentos en vez del hotel que ya tenían autorizado. 
Se adjuntaban planos y memoria del mismo arquitecto José Mª Garma. En ellos se explica que se construirán 20 apartamentos en la planta baja y otros 20 en la 2ª. "El edificio se dispone en dos plantas [...] todas las habitaciones tienen cuarto de baño y disponen de una pequeña cocina de gas butano o electricidad".  Su presupuesto era muy inferior al del hotel: 3.259.614,13 pts. La  causa estaba en el menor volumen edificado ya que ocupaba menos altura y su superficie era también más reducida. 
El ayuntamiento concedió la licencia de obras previo pago de 51.784 pts.



10. Segundo proyecto: un bloque de apartamentos perpendicular al mar como la mayoría de los que se construían en Benidorm en esa época, denominados "apartamentos tranvía". Aunque la ley les permitía cuatro alturas sólo proyectaron dos. En el plano se observa que el edificio está en un extremo del solar por lo que era probable que pensasen en dejar espacio para poder construir posteriormente otros dos bloques más. El edificio mediría 69,30 metros de largo y 12,20 de ancho con un saliente en la fachada de cara al mar de 24,7 x 12,20 m. (Fuente: Archivo Municipal de Benidorm)



Pero este proyecto tampoco fue el definitivo y también aquí ignoramos las causas aunque se ha insinuado que hubo fuertes disensiones entre Manuel Ruiz y Luis Piñero por un lado y los hermanos Pastor por otro. Sólo sabemos que en octubre de ese mismo año, concretamente el 17-10-1961, por escritura otorgada ante el notario José Monfort Romero los hermanos Felipe y Julián Pastor compraban a los otros dos socios el solar adquirido por la sociedad en 1957. Se especifica que adquirían "las dos terceras partes que a estos señores pertenecían [...] con lo que resultan dueños los señores Pastor y González de dicha finca por mitad y proindiviso".


Posteriormente, el 22-6-1966 los hermanos Pastor crearon la sociedad "Delfín, Sociedad Anónima" emitiendo acciones. Felipe era el socio mayoritario ya que tenía 1.300 acciones con un valor nominal de 6.500.000 pts y Julián 500 acciones con un valor nominal de 2.500.000 pts.



11. Hacia 1965 el Gran Hotel Delfín publicó un folleto publicitario en el que se incluía esta fotografía con su característico mural. "La publicidad siempre resalta la proximidad al mar y a la playa como valor esencial en los primeros tiempos. La piscina como elemento complementario de la playa se usó por primera vez en el Hotel Victoria (inicialmente una balsa de riego) generalizándose bastantes años después. De hecho tan sólo encontramos dos folletos, correspondientes al Gran hotel Delfín y Les Dunes –editados a finales de los años 60-, en los cuales la piscina se presenta como elemento personalizador y definitorio de la categoría del hotel." (Juanjo Chiner en "Los hoteles del paraíso").


Resulta curioso constatar que el tercer y definitivo proyecto del Hotel Delfín sea del mismo arquitecto y tenga la misma fecha de febrero de 1961 que la del segundo. En esta ocasión sólo se entregan en el Ayuntamiento los planos sin ningún informe adjunto. Todo esto avala la idea de las fuertes discrepancias entre los socios sobre el futuro del hotel que acabaron con la disolución de la sociedad DELFÍN SA.
Se comprueba en dichos planos que la estructura diseñada es menos ambiciosa que el primer proyecto y similar a la de los apartamentos: edificio de forma alargada y perpendicular al mar que ocupa el extremo oeste de la parcela y tiene también una fachada sur que mira al mar. Pero presenta una diferencia importante: la altura. Hay una planta baja para servicios generales y tres plantas más destinadas a habitaciones que según los planos presentados eran 102. En el ático estaban proyectadas la vivienda de la gerencia con su despacho y la vivienda del director.



12. Planos del proyecto definitivo (Fuente: Archivo Municipal de Benidorm)

También se aprecia en ese proyecto que la fachada norte está ocupada por un mural con delfines diseñado y pintado posteriormente por Felipe Pastor que además de empresario hotelero había sido antes pintor y decorador de edificios con pinturas al fresco. Su estilo geométrico, un tanto cubista, es característico de las vanguardias de esa época. Se conserva un croquis con cuadrículas indicando en cada una de ellas el color exacto de cada detalle para que cuando se haga su mantenimiento se respeten los colores originales. 
En mi opinión se trata de una pieza muy valiosa para Benidorm tanto por su valor artístico como por ser testimonio  de los inicios y de la época dorada del turismo de dicha ciudad, habiéndose convertido en uno de sus iconos turísticos.





13. La Cala de Benidorm vista desde el Tossal. Se aprecia que se han iniciado las obras de Hotel Delfín. (Fotografía de Albert Becker; Archivo Municipal de Benidorm).


14. El Hotel Delfín visto desde los apartamentos Amboto en 1962 cuando aún estaba en obras. (Fotografía inédita cedida al autor por cortesía de P. Marqués).  

No consta en la documentación del archivo municipal cuando comenzaron las obras; podemos suponer que sería poco después de obtener la licencia municipal. Fueron la ilusión y el tesón de Felipe Pastor los que permitieron sacar adelante un proyecto a priori bastante arriesgado porque  en 1961 se opinaba que ya había muchos hoteles en Benidorm: 22 en una población que que superaba ligeramente los 6.000 habitantes. Según el Ministerio de Información y Turismo esos hoteles, clasificados por categorías, eran:
·Categoría 1ªA: Los Álamos, Áncora, Costablanca, Europa, Les Dunes y Planesia.
·Categoría 1ªB: Avenida, Brisas, Lilla, Regina, Rosaleda, Marconi y Victoria.
·Categoría 2ª: Benidorm, Canfali, Madrid, Palmeral, La Paloma.
·Categoría Pensión Lujo: Bilbaíno, Bristol, Del Mar, Miramar, Playa.

Casi todos ellos tenían pocas habitaciones. El Bilbaíno, el primero que se construyó en la ciudad, no superaba las 40. Sólo unos pocos, los más modernos como el Avenida de 122 habitaciones, superaban las 100. Así que el Delfín, con sus 102 habitaciones según los planos (posteriormente su publicidad indicaba 150), estaba entre los pocos de gran tamaño.

La mayoría estaban situados en el centro de la población y en la playa de Levante. Los que como el hotel Marconi, Áncora o Lilla estaban en la playa de Poniente, se situaban cerca del centro urbano. Sólo los hoteles Palmeral y Delfín estaban alejados, aunque este último mucho más por situarse al final de dicha playa. Un hecho que aunque algunos lo vieron como negativo, presentaba sin embargo una faceta muy positiva: permitía que sus huéspedes disfrutaran de una tranquilidad y unas bellezas naturales muy superiores al resto de hoteles. Esta ubicación en un entorno nada masificado, de turismo familiar y tranquilo, con un hermoso paisaje fue una de las claves del éxito del Hotel Delfín que Felipe Pastor supo ver en su día.



La Cala de Benidorm en 1971 cuando aún tenía una baja densidad de edificación. En primer plano el Hotel Delfín


Las obras tuvieron que ir a buen ritmo porque en mayo de 1963 se incluía en el "Boletín del Ayuntamiento de la Villa" la siguiente noticia: "Próxima inauguración del Hotel Delfín. Está a punto de ser inaugurado el nuevo Hotel Delfín, instalación hotelera de la más alta categoría, situado en la playa de Poniente."
El 15 de julio Felipe Pastor pagaba 15.000 pts. al ayuntamiento de Benidorm por derechos de apertura del hotel y cinco días después se registraba su petición de licencia de apertura indicando que estaría "clasificado en la categoría lujo", cosa que se le otorgaba el día 26. Eso lo convertía en aquellos momentos en el único de esa categoría y por tanto en el único que podía utilizar la palabra "gran" prohibida para el resto de categorías. Mantuvo esa clasificación hasta 1969 en que se introdujo el actual sistema de estrellas y pasó a figurar con 5.
El día 17 se recibía permiso del Gobernador Civil de Alicante para la actuación de una orquesta en horas de comidas y cenas con baile. La ceremonia de inauguración oficial se celebró el día 20 de julio de 1963.





El Gran Hotel Delfín hacia 1964 o 1965, poco después de su inauguración




El Gran Hotel Delfín

Como muchos hoteles de Benidorm su actividad era estacional abriendo en Semana Santa el sábado anterior al Domingo de Ramos y cerrando a finales de octubre. Viviendo Felipe Pastor esa fue la norma. En el año 2000 al llegar octubre se realizó el primer intento de mantenerlo abierto todo el año pero no hubo más remedio que cerrar en enero. Durante todos esos años la clientela había sido muy fiel, en algunos casos hasta tres generaciones seguidas. Pero estaba habituada a acudir sólo en la temporada de primavera-verano.



Publicidad del Hotel Delfín en el diario ABC del 27-5-1964



Publicidad del Hotel Delfín en el diario ABC de 12-3-75

El prestigio del hotel Delfín fue grande desde el primer momento y eso le llevó en julio de 1964 a recibir la Placa de Plata al Mérito Turístico y al año siguiente a ser elegido por Pedro Zaragoza para las celebraciones de la inauguración del Monumento a los Muertos en el Mar, grupo escultórico en bronce fundido por el entonces escultor de moda Juan de Ávalos situado en la Plaza de la Señoría. Según podemos leer en el Boletín Municipal de mayo de 1965 el ministro de Marina, almirante Pedro Nieto Antúnez, inauguró el monumento y recorrió diferentes lugares de la villa. El domingo día 23 "por la noche y en el hotel Delfín se celebró una cena de gala con asistencia de numerosos invitados. Al término de la misma y tras unas palabras de despedida del alcalde de Benidorm que contestó el señor ministro [...] le fue entregada por el señor Zaragoza una placa con el escudo de la villa."



23 de mayo de 1965: el ministro de Marina Pedro Nieto Antúnez visita el Gran Hotel Delfín (Fuente: Boletin de la Villa, mayo 1965)



23 de mayo de 1965: en el comedor del Gran Hotel Delfín el alcalde Pedro Zaragoza entrega una placa con el escudo de la villa al ministro de Marina Nieto Antúnez. (Fuente: Boletin de la Villa, mayo 1965)

En mayo de 1966 se estrenaba en España el film musical "Un beso en el puerto", protagonizada por Manolo Escobar e Ingrid Pitt, en el que Benidorm y su Gran Hotel Delfín ocupaban un lugar destacado. La calidad de ese film es baja y pertenece a ese tipo de películas que el público de la época calificó como "españoladas".  Siguiendo la moda de las películas de cantantes de esos años (Rafael o Julio Iglesias) su guión era un pretexto para insertar de manera forzada canciones interpretadas por Manolo Escobar de forma que permitiesen su lucimiento. Sin embargo las imágenes filmadas por Francisco Fraile constituyen un interesante documento gráfico del litoral de Benidorm en esos años. Algunas escenas de interiores (hall, habitaciones, restaurante, etc.)  y exteriores (entrada, fachada delos delfines, piscina, etc) se rodaron en el Gran Hotel Delfín. Fue un gran logro de Felipe Pastor por la magnífica publicidad que suponía. También hay interesantes vistas de la Cala y el Tossal. Eran imágenes destinadas a impactar a los españoles de la época por el lujo, "glamour" y bellezas naturales del entorno turístico que mostraban. En ese contexto el Gran Hotel Delfín fue una elección acertada.



Pascale Petit era en la década de 1960 una actriz francesa muy famosa y se alojó en el Gran Hotel Delfín en 1965. Aquí la vemos en la playa de Poniente frente al hotel. El uso del bikini por las turistas extranjeras causó problemas al alcalde de Benidorm, Pedro Zaragoza Orts, porque las autoridades eclesiásticas le acusaron de ser permisivo con esta prenda. Finalmente logró imponer su criterio y el uso del bikini se convirtió algo habitual. (Fotografía de "Quico", Francisco Pérez Bayona).




El prestigio del Gran Hotel Delfín se notaba en la clientela que alojaba. Había un importante grupo de personas acomodadas de Madrid que pasaban sus vacaciones en él. Por eso se hacía publicidad en diarios de esa localidad desde Semana Santa. 
Esta vinculación con la clientela madrileña le sirvió para institucionalizar que cada 15 de agosto se celebrara la festividad de la Virgen de la Paloma con un bufet espectacular, atracciones y orquesta para los clientes y personalidades invitadas.
En la década de 1970 Felipe Pastor, sin apenas hablar inglés, marchó a Londres y allí consiguió que los turoperadores enviaran un turismo de lujo, muy selecto.
En ese ambiente no es de extrañar que se alojasen en él numerosas personalidades de la época, algunas de ellas por recomendación de Pedro Zaragoza. Su libro de prestigio recoge las firmas de Perón y Severo Ochoa y también personajes del mundo de la canción (Julio Iglesias, Duo Dinámico, Rocío Jurado), del periodismo (Emilio Romero, Matías Prat, Tico Medina), de los toros (Espartaco, el Cordobés), etc.
Todos ellos encontraban unos servicios hoteleros de la mejor calidad a los que se unían la tranquilidad y la belleza de un entorno natural en el que niños y adultos podían descansar en los meses estivales, lejos del calor inclemente de Madrid y el centro peninsular.




Hacia 1965 el Hotel Delfín, como muchos otros de Benidorm, publicó algunos folletos turísticos en los que resaltaba dos aspectos: sus servicios de lujo y un entorno natural de gran belleza con un clima privilegiado: “El Gran Hotel Delfín al borde del mar, con su maravillosa playa, pone a su disposición toda clase de servicios. Con 150 habitaciones de lujo, individuales y dobles, con terrazas mirando al maravilloso Mediterráneo, baño privado, teléfono, radio y aire acondicionado. Peluquería de señoras. Tienda de regalos. Parking cubierto. Bar Americano. Taberna española. Pista de Tenis. Grandes jardines. Dos restaurantes con aire acondicionado y vista al mar. Cenas de verano en la Terraza-Jardín con orquesta y baile. La grandiosidad de las Corridas, espectáculo nacional está a su alcance en la plaza de toros de Benidorm. Le encantará nadar en las aguas límpidas de nuestra piscina o disfrutar de su playa incomparable. Maravilloso clima. Suaves brisas marinas durante todo el año. Temperaturas ideales. Verano 30º, Otoño 25º, el Invierno 18º.” (Fuente: Archivo Municipal)





El prestigio de Benidorm como destino turístico fue muy alto durante las décadas de 1950, 1960 y 1970 pero a partir de 1980 comenzó a declinar y se le empezó a acusar de ser un destino masificado, ruidoso, antiecológico, vulgar, para un público que sólo buscaba alojamiento barato de sol, playa y alcohol.
Al margen de lo incorrecto de esta valoración sobre Benidorm lo cierto es que refleja cambios en el turismo de la ciudad. Las élites políticas, económicas y artísticas que lo visitaban en la época del franquismo dejaron de acudir. La progresiva decadencia del hasta entonces emblemático "Festival de la Canción de Benidorm" podría ser el símbolo de ese lento declive.
Benidorm había crecido más de lo previsto, tanto que tuvo problemas: inundaciones de 1971 por mala planificación de los viales, escasez de agua potable que culminó con el terrible verano de 1978, vertido al mar de las aguas residuales sin depurar, congestión del tráfico...
Benidorm resolvió esos problemas, creció de forma aún más intensa y espectacular y se adaptó a las nuevas circunstancias surgiendo un nuevo tipo de turismo. 
Los cambios afectaron a todos los sectores de la ciudad aunque el Gran Hotel Delfín conservó su clientela tradicional que continuó buscando, a veces durante tres generaciones seguidas, ese rincón nada masificado, familiar en el que niños y adultos podían descansar en los meses estivales, lejos del calor inclemente de Madrid y el centro peninsular

Poco a poco el entorno de la Cala, muy poco poblado en sus inicios, se llenó de edificaciones. Este hecho, que algunos pueden ver como negativo, tiene  una contrapartida: no tiene la alta densidad demográfica de otras zonas de Benidorm y sigue siendo una zona tranquila de turismo familiar.  Y además tiene una gran ventaja: la aparición de una playa urbana moderna caracterizada por su limpieza, seguridad, accesibilidad, servicios turísticos, etc., que la hacen acreedora, año tras año, a la bandera azul de la Unión Europea. El Gran Hotel Delfín continúa como siempre en primera línea de de esa playa y la Cala continua siendo un entorno que conserva la tranquilidad y la belleza de antaño.


La Cala de Benidorm experimentó el proceso urbanizador más tarde que la playa de Levante. Se formó una zona de apartamentos familiares y hoteles que crearon un ambiente tranquilo y sin masificación que atraía a otro tipo de visitantes. 



Bajo la supervisión de Felipe Pastor fueron directores del hotel Sebastián Renedo y a partir de 1975 Ricardo J. Pi Matíes. Ellos se encargaban de gestionarlo de acuerdo con sus directrices pero no pudieron evitar los cambios surgidos en el turismo de Benidorm y por tanto en su hotel. El Hotel conservó la estructura e incluso su decoración de los años sesenta pero la clientela y el entorno habían cambiado.

El 7 de noviembre del año 2009 fallecía en Madrid el ya nonagenario Felipe Pastor que hasta el último momento había estado pendiente del Hotel Delfín a pesar de no ser el único de sus negocios.
Las temporadas de 2010 y 2011 fueron gestionadas por su esposa e hijos pero en 2012 lo alquilaron por veinte años al Grupo Bahía. Una de las condiciones del arrendamiento, impuesta por la propiedad, es que se conserve el mural de los delfines. Una decisión muy acertada.



AGRADECIMIENTOS:

Debo dar las gracias al personal de la Biblioteca Municipal y del Archivo, especialmente a César Fernández de Bobadilla, por las facilidades que me prestaron para buscar la información.
También debo agradecer a Ricardo J. Pi Matíes  los interesantes datos de primera mano que me ha facilitado. Trabajó en el Hotel Delfín desde 1965 hasta 2011, así que es una fuente de información muy fiable. Conoció sus años de esplendor y también de su transformación al modelo actual. 

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