jueves, 7 de julio de 2016

Una antigua fotografía de la playa de Poniente de Benidorm antes del boom turístico y la historia de un puente sobre el barranco de la Foia del Bol, próximo al hotel Marconi.



Las imágenes fotográficas pueden ser una fuente de información sobre nuestra historia ya que nos recuerdan una realidad pasada y a menudo olvidada o distorsionada por el tiempo. La objetividad de la cámara que en su día captó la instantánea nos remite a unos hechos concretos. 
Ese es el caso de la fotografía que encabeza este artículo. Es una postal turística de la década de 1950 y muestra el aspecto que ofrecía la parte de Poniente de Benidorm, muy diferente al actual ya que apenas había sufrido el impacto del turismo. El hotel Marconi y el puente de tres arcos que está a su derecha centrarán el comentario histórico de esta antigua fotografía, que a pesar del tiempo transcurrido conserva todo su encanto

Francisco Amillo


Postal turística de Benidorm a principios de la década de 1950. 

Cuando el fotógrafo realizó esta instantánea probablemente sólo tenía una intencionalidad estética y quería capturar en una tarjeta postal la belleza del paisaje que tenía ante el visor de su cámara. Pero pasados los años se ha convertido también en una interesante fuente de información histórica. Si la analizamos desde ese punto de vista observaremos multitud de detalles en los que vale la pena detenerse. 

Dejaré de lado el elemento estético, el de la belleza natural de un pequeño pueblo de agricultores y pescadores que desde finales del siglo XIX había cautivado a numerosos visitantes españoles y extranjeros. Un paisaje montañoso que describió tan admirablemente Gabriel Miró en "Años y leguas" que me resulta imposible superar y que no necesita ningún comentario:  
"Lejos, en el fondo, se estampan las grandes montañas, y desde allí hasta el pueblo nada contiene ya el vuelo combo del espacio. Allí se han parado las sierras, porque era su lugar escogido para la perfección de este pueblo; la distancia precisa para que ellas también fuesen un espectáculo de belleza. Montes con las espaldas distendidas y nerviosas, montes delgados, perpendiculares, en asunciones tranquilas, siempre hilando el vellón de la claridad virgen. «Puigcampana» es la sierra cincelada para Benidorm, y todavía quedó enmendada la obra rebanándole el filo en una hendedura de bordes siempre tiernos. Se le quitó lo necesario para que se viese un momento más del día. Allí subió la anécdota caballeresca. Dicen que Roldan, enfurecido, rajó con su espada la lámina del monte."

Pero en esa postal también están el mar y la playa y podemos ver en ella, varadas en la arena, un grupo de barcas de pesca. Muestran que una de las actividades económicas más tradicionales de Benidorm, la pesca, aún tenía fuerza en 1950. Una actividad que poco a poco fue dejando paso a la turística, de la que el hotel Marconi fue un hito importante.
También podría comentar el enorme crecimiento de la playa como consecuencia de la acumulación de arenas al construirse el puerto. Es un fenómeno muy interesante e importante ya que cambió radicalmente la fisonomía de la zona pero ese tema ya lo traté en otra entrada de este blog (puedes verla pulsando AQUÍ) y no hace falta repetirlo.

Me centraré en el escaso desarrollo turístico de esta parte de Poniente, fácil de detectar en esa fotografía porque apenas vemos edificios. El Parque de Elche ya existía aunque sólo con unos pocos árboles. Por encima de él se ve el barrio de pescadores denominado en Benidorm del Campo, porque había que atravesarlo para llegar al camposanto. En primera línea de playa de ese barrio vemos la calle San Pedro que desciende en dirección a Poniente hasta el chalet San Pedro (que sigue existiendo hoy día), le sigue un espacio verde, en realidad una huerta con árboles, y más adelante otro edificio más alto, el hotel Marconi, que nos pone en contacto con los inicios del turismo de Benidorm. Una actividad, la turística, que se extendió primero por la playa de Levante y que hacia 1950 apenas había tocado la de Poniente. Por esa causa el hotel Marconi, construido en 1934, se consideraba un tanto apartado del pueblo. 
Era el tercer hotel que se construía en Benidorm siguiendo la estela marcada por el Bilbaíno, que se había construido en 1926 en el otro extremo de la villa, en la playa de Levante [1] al igual que el hotel Levante, que según Juan-José Chiner lo fue en 1931 [2]. 

Una cosa que tenían en común el Bilbaíno y el Marconi era que sus nombres aludían a la navegación trasatlántica, y no por casualidad.  Pedro Cortés Barceló, fundador del Bilbaíno, había navegado en buques de la compañía "Navieras Bilbaínas" [3]. El propietario del Marconi, Miguel Barceló Martínez, había sido radiotelegrafista de la "Compañía Transatlántica"  y recordaba con ese nombre los "marconi" o aparatos de radiotelégrafía instalados en la mayoría de los grandes buques de las primeras décadas del siglo XX [4].
Ambos hoteles tenían también en común que sus propietarios los fundaron con el capital ahorrado en su trabajo como navegantes. Eso indicaba un cambio importante: hasta entonces los capitales obtenidos en la actividad marítima se habían invertido en tierras de cultivo, sobre todo de regadío, consideradas la inversión más rentable y segura. Sin embargo el turismo, que en Benidorm contaba ya con una larga tradición que se remontaba a la segunda mitad del siglo XIX, se empezó a ver en esos años de la década de 1930 como una fuente de ingresos que superaba en rentabilidad a la agricultura. 

Durante la II República esta actividad turística experimentó un fuerte impulso y fruto de ello fueron la apertura de los hoteles citados, la construcción de la carretera de Benidorm al Rincón de Loix y una serie de ordenanzas sobre limpieza viaria, recogida de basuras, bares y venta de bebidas alcohólicas, etc., que tenían como finalidad proporcionar un aspecto más agradable al pueblo para que resultara atractivo a los veraneantes. También se creó una Junta Local de Turismo a principios de 1936, presidida por el alcalde José Miñana. Pero el estallido de la Guerra Civil de 1936-1939 paralizó todas estas iniciativas y el proceso se retomaría a partir de 1945 cuando el fin de la Segunda Guerra Mundial y la recuperación económica española posibilitaron la vuelta de turistas extranjeros y nacionales.


El hotel Marconi construido en 1934 tenía dos plantas, tal como se aprecia en esta fotografía. Tenía muy pocas habitaciones porque se desconocía el fenómeno actual del turismo de masas.

Hotel Marconi: en 1949 se remodeló y añadió una tercera planta. Ese era el aspecto que ofrecía cuando se hizo la fotografía que encabeza este artículo y que puede apreciarse con más detalle en esta otra. Se observa también que el acceso a la playa era más difícil que en la de Levante y eso es también otra causa que explica su desarrollo turístico más tardío. 


Si volvemos a la fotografía que encabeza este artículo y que estamos analizando observaremos que a la derecha del hotel Marconi se aprecia un espacio con vegetación y un puente con tres arcos de medio punto sobre lo que entonces era la carretera Alicante-Valencia. No sabemos cuando se construyó dicho puente pero debió ser a partir de 1868, tras la construcción de la carretera nacional Alicante Valencia que sustituía al antiguo Camino Real. El por qué se construyó sí que nos resulta fácil de adivinar: la zona de Poniente de Benidorm tenía un  relieve muy accidentado, con numerosas colinas y profundos barrancos que la carretera debía salvar. 


Detalle del "Plano de la ensenada de Benidorme levantado en 1876 por la Comisión hidrográfica al mando del Teniente de Navío de 1ª clase D. Rafael Pardo de Figueroa". Marca la carretera de Alicante a Valencia que atraviesa varios barrancos con puentes. 

En el plano anterior vemos siete barrancos desembocando en la playa de Poniente. Se indican los nombres de cuatro: Murtal, Vela Blanca, Racharell (Rachadell) y Sicho  (Xixo) y se omiten tres. Al autor de este plano no le pareció relevante indicar el nombre de todos con lo que nos crea confusión al respecto. También ignora la existencia del barranco de l'Aigüera en la playa de Levante. 
Hasta ahora el libro mejor documentado sobre la toponimia Benidorm es el de Pasqual Almiñana y este autor incluye 5 barrancos en la playa de Poniente: Murtal, Vela Blanca, Rajadell, Xixo y Foia del Bol [5]. Hay por tanto en ese plano dos barrancos que no sabemos donde están; hasta es posible que se trate de una invención o exageración de su  autor. 
Los nombres del Murtal, Rajadell, Xixo y Foia del Bol corresponden a unas partidas por las que discurrían estos cauces fluviales. El de la Vela Blanca procedería, según Carlos Llorca Baus, del nombre dado por los marineros a una piedra de forma triangular y color blanquecino que les servía como referencia en la navegación y la pesca [6]. 

Volviendo al plano de 1876 observamos que Rafael Pardo dibujó los cauces de los barrancos desproporcionadamente anchos, como si llevasen un gran caudal de agua. ¿Es otro error del autor? Seguro que sí en lo que se refiere a la anchura del cauce pero no estoy tan seguro en cuanto al caudal que podían llevar en episodios de fuertes lluvias. La imagen siguiente nos muestra el barranco de la Foia del Bol drenando un importante caudal hacia 1930. Ya se sabe que en Benidorm las lluvias torrenciales descargan importantes cantidades de agua en escaso tiempo y provocan grandes avenidas en los barrancos. Es una característica del clima mediterráneo. 


Puente sobre el barranco de la Foia del Bol, hacia principios de la década de 1930. Aunque en esos años hubo problemas graves de sequía, en 1931 y 1934 se registraron lluvias torrenciales que causaron daños en los caminos y cosechas. 

Recapitulando la cuestión de los barrancos de Poniente tenemos que Rafael Pardo dibujó siete pero la toponimia ha conservado cinco. Por ello lo primero que debemos hacer es establecer los elementos seguros.
Los barrancos del Murtal y Xixo son fáciles de identificar en un plano actual porque en su cauce se construyeron calles que conservan su nombre. El de Rachadell es visible en las fotografías aéreas y desemboca al oeste del hotel Poseidón Playa junto al cual, en el lado este, hay una calle que conserva su nombre. El barranco de la Vela Blanca, parcialmente visible en fotografías aéreas actuales, desembocaba muy cerca de donde hoy confluyen las avenidas de Villajoyosa y Vicente Llorca Alós. 
Así que queda por identificar el que estaba al este del Murtal. La fotografía aérea de Google Earth muestra un corto cauce cuyo nombre, si alguna vez lo tuvo, se ha perdido; tal vez Rafael Pardo se refería a este accidente topográfico, difícilmente catalogable como barranco. 

Nos quedan los dos barrancos más próximos a Benidorm. Para estos últimos tenemos dos posibles nombres: Foietes y Foia del Bol. Ya he dicho que se trata de dos antiguas partidas de Benidorm y ambas están drenadas por el mismo barranco por lo que parece muy claro que ambas denominaciones corresponden a un mismo cauce y las dos parecen correctas. Pasqual Almiñana utiliza la segunda denominación aunque hoy día se ha hecho más popular la primera, Foietes, posiblemente porque el nombre de esa partida es más corto y se ha conservado en el uso actual, cosa que no ocurre con la otra; es sabido que el lenguaje coloquial tiende a simplificar. 
Así que los partidarios de conservar la tradición marinera pueden decir Foia del Bol y los demás pueden seguir con Foietes. El nombre Foia del Bol nos recuerda que allí se practicaba un arte de pesca denominado "bol" y sería una lástima que se perdiese.

Pero seguimos sin saber cuál era el nombre del otro barranco, el situado al oeste del cementerio. Como ya he indicado la zona está tan densamente urbanizada que se ha perdido el rastro de ese barranco. Ni siquiera podemos garantizar su existencia ya que en una fotografía aérea hecha en 1938 por la aviación italiana se ven claramente el barranco de Foietes-Foia del Bol y el cementerio, pero no se aprecia ni rastro de ese otro barranco por lo que es posible que sea una invención del autor del plano de 1876.

La intensa transformación que ha sufrido el paisaje de esa zona Foietes-Foia del Bol ha causado otro efecto: la desaparición del puente de tres arcos sobre la carretera nacional. Y sin embargo ese puente tiene su pequeña historia que vale la pena dar a conocer.

Se cuenta en Benidorm que en los días finales de la Guerra Civil, la aviación del bando nacional quiso destruirlo y lanzó algunas bombas contra él. Debió ser el 28 o el 29 de marzo de 1939.  Los aviones italianos, con sede en las Baleares, quisieron impedir que las tropas republicanas llegaran a Alicante y abandonasen España por su puerto. Las bombas no destruyeron el puente pero sí unas casas cercanas, muriendo varias personas. De todas formas los italianos cubrieron su objetivo militar porque cortaron la carretera Alicante-Valencia dificultando la huida de los últimos restos del ejército republicano.  

Max Aub describe así este hecho: "Vuelven a la carretera general. Sigue el rosario de coches. Oliva, Benisa, Calpe; en el mar, algo más claro, se levanta enorme el pétreo peñón de Ifach; Altea, Benidorm. Cientos de automóviles obstruyen la carretera; la aviación acababa de bombardear el pueblo; cuatro mujeres muertas, otros tantos niños todavía tendidos allí. Los automóviles están detenidos, algunos abandonados.
[...]  En Benidorm, en la noche negra, González Moreno encuentra a algunos compañeros de la UGT, sin saber qué hacer, sin poder seguir adelante, por la carretera atascada, pensando que los aviones iban, posiblemente, a bombardear de nuevo.
Media docena de hombres salen de una taberna, borrachos como cubas, disparando al aire. Deslizándose entre la gente y los coches, González Moreno y sus compañeros andan unos kilómetros hasta Villajoyosa, sorteando obstáculos.
— En Alicante hay barcos.
— En Alicante habrá barcos.
— Los italianos están en Gandía."  [7].

Más de 10.000 republicanos quedaron atrapados en el puerto de Alicante esperando inútilmente un barco que les llevara lejos de España. El Stanbrook había partido con 2.600 pasajeros y después el Marítima con sólo 40. Ya no salieron más barcos. Los buques de guerra nacionales Canarias, Júpiter y Vulcano bloqueaban la bocana del puerto. El día 30, sobre las 14,30 horas, las tropas italianas entraron en Alicante sin encontrar resistencia. En el puerto los republicanos se atrincheraron sin ninguna esperanza. Al día siguiente, 31 de marzo, se rindieron. Algunos, durante la larga noche, habían preferido el suicidio a la prisión [8]. El 1 de abril Franco declaraba finalizada la guerra. 

Desde Alicante las tropas italianas de la división "Flechas Negras" mandadas por el general Valentín Babin pasaron a Benidorm. En realidad sólo los mandos eran de esa nacionalidad ya que los soldados habían sido repatriados y sustituidos por españoles. Permanecerían dos años en el pueblo y Babin tendría tiempo de publicar un libro titulado "Hechos de guerra  División Flechas Negras". Está  firmado en Benidorm el 1 de mayo de 1939.

Última página del libro sobre Flechas Negras indicando que fue firmado en Benidorm el 1 de mayo de 1939.

Los miembros de la división Flechas Negras entraron en el pueblo el día 31 de marzo pero se encontraron con que el día anterior los falangistas habían constituido un nuevo ayuntamiento presidido por Ángel Ruiz de Apodaca así que fue una entrada tranquila. Para Benidorm la Guerra Civil había acabado ese día 30. 

Vemos que el puente de la Foia del Bol nos ha remitido a un pasado trágico de nuestro país. Un puente con historia y que, sin embargo, hoy día no podemos ver. Aparentemente ha desaparecido. Y digo aparentemente porque gracias a la documentación del archivo municipal sabemos qué pasó con él.

Todo empezó con la construcción de la primera circunvalación de Benidorm que hoy día es la avenida Rei Jaume I, finalizada en 1959. En la fotografía siguiente podemos ver la circunvalación terminada y la zona casi sin urbanizar. El barranco de Foietes-Foia del Bol llegaba hasta la nueva carretera y se apartaba de ella hacia el este desembocando en un huerto arbolado que hoy día está ocupado por el edificio Marina San Pedro. 


La fotografía nos muestra en la parte inferior derecha la nueva carretera de circunvalación de Benidorm  construida en 1958-59 y el cauce del barranco que desemboca en un solar junto al chalet San Pedro. Todavía había campos de cultivo que se iban ocupando por las edificaciones turísticas hasta que finalmente la zona se urbanizó totalmente y esta carretera se convirtió en una calle más de la nueva ciudad siendo preciso hacer la actual circunvalación. 


Fue por esos años cuando, según un informe del Área de Ingeniería del Ayuntamiento de Benidorm, se decidió desviar ese tramo final del cauce del barranco "canalizándolo y desplazándolo hacia poniente, vertiendo las aguas en la playa frente el actual hotel Villa del Mar" [8]. No obstante, el antiguo puente se mantuvo "aunque su funcionalidad quedó muy reducida porque el aporte mayoritario del barranco se había desviado, quedando únicamente para la evacuación del resto del cauce que quedaba por debajo de la nueva carretera" se indica en ese mismo informe.


Composición realizada por el Área de Ingeniería del Ayuntamiento de Benidorm que muestra  con línea amarilla el cauce natural del barranco de la Foia del Bol ocupado por el edificio Marina San Pedro y en rojo el desvío actual del Barranco por debajo de la avenida Rei Jaume I con su salida al mar más hacia el oeste.


A finales de 1978 se inició la construcción del edificio  Marina-San Pedro [10] ocupando el cauce del barranco. Los constructores pensaron utilizar el puente como salida exclusiva a la playa de los vecinos del edificio a través de sus sótanos y un túnel. Un túnel que no se autorizó pero que sí se construyó sin prever ningún sistema de drenaje. 


Plano de la planta del edificio Marina San Pedro en el que se aprecia el espacio habilitado en el antiguo barranco mediante un túnel que conducía hasta la playa saliendo por debajo del puente de tres arcos. Hubiese supuesto el uso privado de un bien público.


En años posteriores con los trabajos de urbanización de la antigua carretera nacional  que es la actual calle Alcalde José Such, así como con el acondicionamiento del muro de la playa, se taponaron los ojos del antiguo puente. Se hizo con escollera lo que impedía el paso de las personas pero facilitaba el drenaje no del barranco cuyo caudal era prácticamente nulo a causa del desvío y de la total urbanización de la zona. Se drenaban las aguas pluviales del propio edificio y de la calle Maravall y adyacentes. 


Fotocomposición del Área de Ingeniería del Ayuntamiento mostrando el cegado de los ojos del puente con escollera para impedir el paso de personas pero permitiendo el drenaje del antiguo barranco si fuese necesario.

Finalmente cuando en 2011 se realizó la “Prolongación del Paseo Poniente - Parque de Elche” se instaló un colector de 500 mm. de diámetro que conectaba la red de pluviales de la calle Maravall y de Alcalde José Such con la canalización del barranco de Foietes, dejando de verter en el antiguo puente que a partir de ese momento dejaba de tener utilidad y se cerró tal como muestra la siguiente imagen.


A la izquierda el antiguo puente con sólo dos de sus arcos visibles. A la derecha con los trabajos de cerramiento bastante avanzados. Se dejaron tres ventanas para ventilación y sistemas de drenaje con mechinales en la parte inferior. Fuente: Ayuntamiento de Benidorm.

Parte final del informe municipal sobre el cerramiento del barranco de Foietes o Foia del Bol indicando la posible afección de la circulación subálvea sobre el edificio Marina San Pedro, construido encima del antiguo cauce.



A causa del muro que lo oculta hoy día no podemos ver el antiguo puente del siglo XIX pero sí sabemos dónde está. También podemos contar su pequeña historia, que nos remite a un Benidorm que entre 1850 y 1950 había cambiado mucho pero que a partir de ese año lo hizo infinitamente más… 

Atrapado entre las edificaciones de la moderna ciudad turística, oculto y preservado, el puente de tres arcos junto al hotel Marconi seguirá existiendo durante muchísimos años más. Su existencia será ignorada por la inmensa  mayoría de los residentes y visitantes de Benidorm que pasan a diario por encima de él. Pero no por los lectores de este blog, que tienen la oportunidad de conocer que la trepidante ciudad turística tiene también un pasado fascinante que no se debería olvidar. 



NOTAS

[1] Juan-José Chiner Vives: "Los hoteles del paraíso", Ayuntamiento de Benidorm,  2005, pag 25. Para el Bilbaíno el blog del hotel da como fecha de construcción el 1926. En el diario Información se dice que la inauguración fue en 1929: http://www.diarioinformacion.com/benidorm/2011/09/22/tiempos-heroicos/1170500.html
[2] Juan-José CHINER VIVES en "Los hoteles del paraíso" indica que el hotel Avenida se creó ese año y no ofrece más detalles por lo que no es un dato muy seguro. En las actas municipales de esos años se cita en cambio el hotel Miramar.
[3] http://www.hotelbilbaino.com/acerca-de/pagina-3/
[4] http://www.benidorm-spotlight.es/marconi/history_e.html
[5]  Almiñana Orozco, Pasqual: "Els topònims de Benidorm (1321-1955)", pág. 346.
[6] Llorca Baus, Carlos: "Historia marinera de Benidorm" pag. 453
[7] Aub, Max: "El laberinto mágico (6) Campo de almendros", pág. 121
[8] Martínez Mira, Luis: "Alicante 1936-1939 Tiempos de guerra", pag 158-161.
[9] Archivo Municipal de Benidorm: "Informe Técnico sobre escritos presentados por Tomás Cortés Lloret y José Inés Mediavilla referente al supuesto taponamiento de la salida del Barranco Foietes frente al edifico Marina-San Pedro". 21 de agosto de 2012
[10] AMB: Expediente 509/78.

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